viernes, 31 de octubre de 2014

VÍSPERA DE TRENES

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VÍSPERA DE TRENES




Ese tren eterno en mis ojos. A veces deambula escurridizo en el crepúsculo.
En los durmientes sumergidos de la memoria, callado el hilo de mi aliento.
Yo me marcho. Siempre me marcho porque los pasajeros somos efímeros.
Mis zapatos duelen en el pájaro de la entraña,
(no sé si es el destino el que me invade de siglos), o el desvelo el que aumenta
la huida, hacia la brisa encorvada de la indiferencia.
Antes de partir ya he hecho inventario de mis desvaríos, del reloj que aúlla
en las mañanas y despedaza mi voz.
Todo está hecho de tiempo: se agolpa mi locura, esos días que avanzan
y no avanzan, ese tiempo que se pierde en el ojo de la noche.
Me voy mientras le río a la soledad y a los miedos,
—¿qué mundo avieso nos ha vuelto decrépitos? ¿Qué rieles arrugados talla
el más allá? (La voz amorfa en el caracol quebradizo del guijarro: uno nunca
sabe cuántas palpitaciones tiene el mar, ni qué lianas aprisionan los sentidos.
Mañana quizá la hondonada me fíe su propio remanso.)
Barataria, 25.X.2014

miércoles, 29 de octubre de 2014

APETITO VORAZ


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APETITO VORAZ




Un hombre madura sus dientes en la voracidad del asfalto. Hierven las ramas
de los brazos y estos ojos sin cuerpo que quieren preservarlo todo.
En la concavidad del paladar duro los obligados barcos sin paraguas.
(Alguien me advierte de los horizontes invisibles, del hoy avergonzado
y del mañana incierto; de la prolongación tardía de los caminos; y hasta del sopor 
de ciertas profanaciones.) A veces sueño con el rocío y los hospicios.
Me inclino hacia los acordes de los insectos,
hacia el papel que escucha mi tinta; salto de las bóvedas y los aludes.
Alguna parte de mi  sazona el juego de metal de los pañuelos.
En la campana de las hojas, avizoro la otra cara del espejo: todo el asombro
perenne que arde en el eco de la alacena.
Si hay un apetito en mis quebrantos, es porque me desangra el infinito,
hasta el punto de tensar las sombras en mis pupilas.
De cada palabra he aprendido la respiración de lo oscuro…
Barataria, 24.X.2014

lunes, 27 de octubre de 2014

MENDIGO

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MENDIGO




Allí, entre los espejismos y el fuego náufrago, las sustancias malolientes
de la extrañeza: empapado de escoria tiene de horizonte los callejones
y lo incomprensible de la noche en las aceras.
Barataria, 21.X.2014

sábado, 25 de octubre de 2014

REMORDIMIENTOS

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REMORDIMIENTOS




En cada instante del camino, los días diezmados por la nada: ¿cuántas puertas
se abren después de todo? ¿Qué cara pone la mesa o el horizonte?
(Siempre muere lo que debe morir, no las ideas, no los nombres, no el árbol
de la memoria, no esta desnudez enmohecida de la tristeza.)
Nos abate el dardo del tiempo, los amarillos poderes de las predicciones,
los demonios que comercian con nuestra alegría.
Duele el terror descargado en el olfato. ¿Cuánto pesa la eternidad del caos
en nuestra embriagada vida? Hacia la conciencia, ya el ave roja vaciada
e invisible: el espejismo de la tierra prometida del instante.
Duelen, de pronto, todos los recuerdos domésticos.
Duelen los naipes en nuestro gastado horóscopo, las orillas derretidas
del sueño y la antigüedad de los muelles: solo hay fragmentos en la rama
de los brazos y silencios inencontrables en la tabanco de la memoria.
Y, aunque nada es censurable, confieso que la sed vomita en mi mundo,
es el acial que llaga los poros hasta el hartazgo de ser víctima.
En la ventana, la ciénaga del infinito, el gesto mudo de la piedra…
Barataria, 20.X.2014

jueves, 23 de octubre de 2014

INVENTARIO

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INVENTARIO




Desde la ventana de mi casa, los cuerpos y los féretros, la calle definitiva: es absoluta la desmesura de lo inminente, el universo entero de las sombras. Como un grito de espejos, todo lo indecible; a mis arterias, el lenguaje caído de la carne y los pájaros en desbandada de sueños.
Barataria, 18.X.2014

martes, 21 de octubre de 2014

LABERINTO DE LA LOCURA

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LABERINTO DE LA LOCURA




(Cierto, me pierdo en las brújulas de la hojarasca hasta el cuello del mar de los epitafios. En la profundidad de la flama la prolongación de los estertores del orgasmo y su hollín líquido de luciérnaga antiquísima. Siempre estoy más cuerdo cuando la luz se hace visible en la oscuridad: de la ventana borrosa de la respiración saltan las pesadillas y la vaguada inocente de mis pensamientos. En uso de mi plena facultad los tejados convulsos del sueño y el tránsito húmedo de tus ijares.)

Es un día feliz. La levedad inconsciente de los acantilados en las manos.
Un blues encrespado en la nebulosa del tabaco y mis ojos dispersos
en el arca de tus aristas de la asiduidad.
A la cintura del ave, la batalla campal de la rama de las sienes, la anunciación
de recintos de levadura, el principio del fin presentido del despeñadero.
En medio de la multitud la sombra del vinagre y la flauta del azúcar,
peregrino de cántaros y enigmas en los linderos ávidos de la brasa.
Crece la fundación de la sequía en el vaso cansado del alma. (Siempre que estoy
cuerdo, la manzana de la discordia llueve debajo de la sábana.)
En la edad del tiempo siempre hay más de algún camino insobornable.
Allí, el pájaro repleto, redondo de las sienes…
Barataria, 16.X.2014

domingo, 19 de octubre de 2014

ESTAMPILLA DEL CAOS

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ESTAMPILLA DEL CAOS




En el desagüe de los sueños, los escapularios hundidos en la piel.
Pululan las migajas como destello de mortajas. (Hasta aquí la conciencia
no mide sus excesos, espumea el aliento, patalea en su funda el miedo.)
No hay resplandor que valga en ojos ciegos y oídos sordos.
¿Qué sed se sacia del sofisma?
En las aceras, las púas de lo irremediable.
No es audible el viento, frente a los ecos pedregosos de lo imperativo.
Algunos resisten entumecidos la alambrada de la quemadura; otros, apenas
muerden las telarañas de humo que hace la yesca.
¿Por qué esta finitud del caos?
En su traje, la noche nos moja de espejismos: es como si respiráramos
en medio del azufre todos los pretéritos de la imbecilidad.
Luego, los muertos  en los brazos de las cicatrices: toda la siega
sin ventilación en las pupilas. Toda la fetidez de los cansancios, el trino en cuclillas, 
en medio del escombro.
Barataria, 14.X.2014

viernes, 17 de octubre de 2014

INSÓLITA NIEBLA

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INSÓLITA NIEBLA




En los ojos desmoronados, la niebla dispersa del tiempo. Cada día los huecos
de las ventanas sobre el granito. Cierto presente extraño de islas.
A veces, —lo sé— todos los cristales  oscurecen con la llegada del invierno;
se acrecientan las ojeras con esta sombra a cuestas del hastío:
honda esta imagen sombría de la compuerta, la avidez imposible de peces
en invernadero, las fronteras deleznables.
¿De qué cadáveres vienen estos espejos indecibles?
¿De qué lenguaje súbito se hizo la neblina y estos litorales de herrumbre?
—Sin duda no hay conjuro obediente a certezas.
Todo es inexistente en el candil de la vigilia: florece el absurdo como cárcel.
Entre mis ojos y el paraíso, la intemperie sin paraguas.
(Cuando la duda se posa en el minuto viene lo inadmisible con su flama de grito;
nunca la memoria está ilesa de agobios.)
En las inclemencias del grafito, la hoja insomne del papel: el yo profundo
en la alforja del frío y la mesa agitada de perros.
Barataria, 12.X.2014

miércoles, 15 de octubre de 2014

OJOS SENTENCIADOS

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OJOS SENTENCIADOS




Todo el musgo del desconsuelo sobre los muertos. Toda la ebriedad doliente
en los ojos, las breves evocaciones del júbilo, el sollozo como espesa cadena.
Me muerde la embriaguez de los espejos.
Al paso de la sal, las corrientes hemisféricas del reloj, esa nada que espera
inquietante en el entresueño (siempre la espera maduró el entrecejo),
y la desembocadura de la esperanza.)
Cuando ya no sea, ¿hacia dónde irán las aguas, los pies derramados
en el desierto? —Serán los nombres que nunca fueron. El rocío en su alegoría
de zig-zag, la destrucción continua de las raíces.
En el metal de estos días, el péndulo de la sombra debajo de mis párpados.
Sé que habrá otros más felices a los míos: ¿cuánta gente hará campanarios
en su pecho? ¿Cuántas fotografías polvorientas dejarán de existir?
Sobre las aceras pobres del hastío, la ráfaga del hambre y la prehistoria
del guaro como una pintura dibujada en mis ojos.
En los destellos del tránsito, también el sexo con sus angostos guacales…
Barataria, 01.X.2014

lunes, 13 de octubre de 2014

REPETICIONES (LEITMOTIV)

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REPETICIONES (LEITMOTIV)




En el acantilado de los sueños descubro el paraguas del ojal negro
de las tempestades. El escapulario voraz de las piedras.
Sonríen los animales debajo de la carpa, los meses nauseabundos del pájaro colgado 
de la rama de los párpados;
la abeja gira en el pantano de mis ojos, mientras la maldad perfecciona
su utilería: la caza es elocuente cuando hacemos recuento de los años.
En la calle es contundente la sombra negra de los excesos, la infamia antigua
de la leche no pasteurizada, la desnudez que horada las pupilas en el desierto.
Por cierto, no me queda ningún saldo positivo en los bolsillos,
ni en el túnel arrugado de lo invisible.
(Supongo que no hay destinatarios para mis palabras inútiles); nunca faltan
los dolores de cabeza ante las desilusiones, las falsas pigmentaciones
de los abanicos, la sed de algún lecho, las cerraduras del techo
como un lanzallamas inverosímil. (Aquella superficie del ombligo es necesaria
para la plaga de las langostas: compartimos el orgasmo rojo de la paranoia
y las telarañas corporativas de la almohada.)
En alguna esquina de los relojes, compartimos el mal de ojo de los temporales.
Barataria, 30.IX.2014

sábado, 11 de octubre de 2014

FERMENTACIÓN

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FERMENTACIÓN




La levadura insaciable debajo de las sábanas. Arden las habitaciones
que se desprenden de los recuerdos, la intemperie coagulada en los féretros.
Aúllan los sexos viscosos en los límites de las escaleras:
¿Habrá un catecismo para rezarle a la lejanía, antes de que nos embalsamen
los espectros del otro día? —necesitamos afeitar esta fermentación
en el bello púbico de las luciérnagas.
Por cierto, el sudor sabe a ese orgasmo de las funerarias.
En la hoguera del vinagre dormita el cielo falso del entrecejo, los vértigos
tropicales del paisaje,
las caricias irónicas de las moscas, la ciudad con sus mordiscos movedizos.
En el guacal del día, no caben todos los lupanares del viento.
Si algo queda en las orillas del mar, es la tormenta ya sin antorcha de los días.
En el candelabro de la memoria, el remolino de las palabras que no se dijeron.
También la ropa amortajada, esquirla insepulta del aroma.
Barataria, 10.X.2014

jueves, 9 de octubre de 2014

LÁPIDA

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LÁPIDA




En el vaho, el extravío del pulso: saciada la sombra de la sed, la noche
de estas palabras sobre el cemento.
(Absorta la espesura de mi cadáver impreciso.)
Exiliado de mí, la mutación de los postigos imprescindibles de la duda,
la ansiedad profunda del lenguaje, el retrato yerto de los miedos.
Aquí todas las fotografías y sus interrogaciones.
En el aliento putrefacto de la pared, la arteria sosegada del hechizo.
(Aun no sé, por supuesto,) si he descendido a otro imaginario de suplicios;
Mañana estaré siempre, —supongo—,sometido a la indiferencia,
hasta que el musgo desdiga los ecos, los años bisiestos y las trampas
del abecedario. (A menudo, la lucidez cava angustias.)
Por si acaso, dejo que la lluvia desvista sus metales y moje mis raíces.
En esta fisura de la tierra, la desnudez no constituye peligro alguno;
desde aquí resulta inconcebible el mundo: el miedo, el rencor, la duda.
—Cualquier amor es manual para recordar los días pasados:
siempre serán extraños los brotes de luz de la última cena…
Barataria, 08.X.2014

martes, 7 de octubre de 2014

DEMASIADA LEJANÍA

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DEMASIADA LEJANÍA




Demasiada lejanía entre el espejo y la indulgencia: esquivas las retrospectivas
y las persianas del suspiro. El ojo en el ataúd de la noche, registra de soslayo
los caminos y aquella sombra íntima que se alza sobre los cuartones.
Excepto la biblioteca de mis culpas, todo es ya múltiple parábola.
Jamás llegaron hasta aquí los ángeles del alba.
Desde este lado del oleaje, la nube más allá de los silencios.
Sí, es la ironía como un tren condenado a perderse sobre los durmientes.
Sí, las nubes de las líneas idas de los rieles, la boca absurda del cielo.
Siempre soy huida cambiante, vagón de aleteo sin comensales.
No puedo regresar a la luz: allí, los relojes rezagados, Lázaro y los peces
sin camino, descarnado mi tacto para tocar los recuerdos.
Solo mi oído remansa los ecos de las lavanderías: ávida la boca; tormentosa
la mirada frente al grillete de la añoranza…
Barataria, 07.X.2014

domingo, 5 de octubre de 2014

PAISAJE DIVERSO

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PAISAJE DIVERSO




En las postrimerías del día, el metal de algunos nombres sin fantasía alguna.
En lo remoto de la sal, las llaves sin alas, ningún asombro.
Se adentran los ecos del paisaje en la garganta; de pronto, respiro
lo inminente del zodíaco, el trance amarillo de las vísceras, el aroma
de los prostíbulos y sus viscosas palabras.
Me enamoran los diferentes disfraces del día frente a la limpidez del cierzo.
De tantos escapularios se tornó simbólica la iglesia universal.
En los jardines de la muerte cada quien se vuelve una pared indecible.
En la flama del candil, quemo la polilla de los huesos
y todo el picoteo infinito de las puertas.
Mañana, con nuevos anteojos, veré el océano en la gota gris del ojo.
Después de todo, los trenes se ven increíbles en mis sueños calcinados.
Barataria, 05.X.2014

sábado, 4 de octubre de 2014

HOJA

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HOJA




Por si acaso, como en fuga la hoja de los sueños, la tinta al goteo.
Cada quien se desintegra (sal o espuma en la andadura) del pájaro
o la mosca de la hoja irreal que gira desnuda.
En la rama del fuego, el eco de la nostalgia con su frenesí de universo.
Suena el viento y me deja el aliento con sabor a intemperie.
Todo ha sido locura: los callejones andados, la etimología de las ventanas,
las horas pasadas que no resucitan, la cobija desordenada de las nubes,
la piedra que repite cada día su mutismo.
A la orilla del camino la hoja precipitándose y la última gota absurda
de los ojos que huye empapada de palabras: la luz sangra en la página.
En el horizonte, los ladridos y esos extraños vacíos inenarrables.
Barataria, 23.IX.2014

viernes, 3 de octubre de 2014

JARDÍN PÓSTUMO

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JARDÍN PÓSTUMO




Habrás de nacer después de las inmundicias insaciables de este tiempo.
Sin duda, el futuro es un pantalón roto sobre las noches amarillas del ojo.
Mientras muerdo los clavos del silencio, el panal de abejas con sus estamentos,
la piedra pómez de las latitudes del país.
Buscaré el pino de la lluvia y la campana del cierzo sin esqueletos:
¿sepultaremos las furias y los escalofríos que nos dan los periódicos, la sangre
petrificada, la luz hasta ahora indiferente?
(Bajaré, por si acaso, al árbol de tu ombligo, al tren de la luna debajo
de mis párpados, a la hoja del viento del susurro.)
Ya no me nacerás indefenso como las diversas edades de este calendario.
Los signos del tiempo embriagan las mercaderías: la antigüedad nos envuelve
con sus funestas ferreterías: mañana o pasado mañana dejaremos de ser
extraños; alrededor de la noche, las calles del subsuelo…
Barataria, 02.X.2014

miércoles, 1 de octubre de 2014

PIEDRA PÓMEZ

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PIEDRA PÓMEZ




Sobre las palabras vaciadas de la lengua, los muchos légamos de la sombra.
Es inevitable la caída al vacío de las monedas, los pensamientos derretidos
en los ojos, la piedra pómez que el poeta estruja entre las manos.
(Siempre huele la herida de los amantes entre sábanas y profecías
que anuncian el futuro); todo me suena a complot cuando alguien quiere
doblegar alas y rodillas: mientras juego a mis barquitos, otros se convierten
en señuelos de fluidos o bloques de adobe.
En la selva de las pasiones, ninguna página está ilesa de tropelías.
En el principio el mapamundi era ingenuidad (de eso ya han pasado fábulas,
y bocas ciegas y pájaros mutilados.)
De pronto, agachamos la cabeza ante los ijares oscuros de las estatuas.
En las paredes de la respiración, los mismos discursos de siempre con el matiz
de primavera. En los grandes salones del poder jamás falta el evangelio
de las conspiraciones y los aduladores de turno.
Barataria, 30.IX.2014