sábado, 10 de enero de 2015

BRIZNA DEL ALERO

Imagen cogida de la red





BRIZNA DEL ALERO



al fondo todo un paisaje en la pantalla de cines paralíticos.
José María de la Rosa



En aquel césped dilatado por la saliva, el alero desorbitado de la brizna
y sus hojas de múltiple amarillo y sus vientos pútridos de rosas.
En la dirección contraria a los sueños, lo inerme y la noche con su telar
de fetiches, inerme la lengua alargada de los platos, o los flecos del humo
aguardando debajo de los sueños.
En la huida del camino, los cipreses coagulados en el lenguaje de los muertos.
Gotean las sienes sus propias antorchas, esa ración sedimentada de la vigilia.
Nos hartamos del relincho que brota de las entrañas.
Siempre el terror crece como un árbol de intestinos: debajo del grito,
la podredumbre, el promontorio de sombras como piojos, (de pronto
las estridencias de la exasperación, el goteo en la piedra ciega de la caverna.)
Afuera de todos estos años sordos, la esterilidad sumergida de los lavados
intestinales, las caparazones globalizadas de la materia.
En la marejada ígnea del universo, otros vientos nos anuncian el silencio
o la muerte: hago una pausa y grito de infusiones.
Después verás el huracán del martirio a imagen y semejanza de las rodillas.
Barataria, 08I.2015

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