viernes, 30 de enero de 2015

DEDAL

Imagen cogida de la red




DEDAL




Los dedales del dogma muerden siempre la caverna del presente y del más allá; 
alguien ensaya su teatro en el sarcófago de los difuntos.
Aquella acuarela de la duda, sigue siendo extraña: ninguna arruga escapa
al ojo del tiempo, ni a la temperatura de ciertas elegías.
Siempre es un riesgo inventariar las raíces de la lucidez en tiempo de crisis.
(El adversario tiene su propio drama, pero carece de actores: la historia personal 
siempre sueña con el imaginario de las celebridades de Hollywood.)
Una simple fotografía, es el esqueleto nostálgico de la memoria.
Nunca hay una hora final para planchar nuestra propia mortaja. (Siempre somos aprendices de lo irreal: sin más, buscamos la sabiduría en los espejos);
mientras la polilla corroe los párpados, usamos lágrimas artificiales
para lavar el tile del universo.
A más sed, —me dices— vaciamos las aguas del océano. Por suerte, el moho,
no se viste de espejismo; ni los fantasmas, a las erratas del minuto.
Mañana sabremos, con seguridad, si el país ya no sufre de salpullido.
A riesgo de otros suicidios, pondremos el dedo en la llaga de la posteridad.
Barataria, 11.I.2015

1 comentario:

amelia arellano dijo...

Excelente...el dedal se puede acomodar al dedo...nunca el dedo al dedal.Tus palomas ...y conste que lo dejo , porque lo considero un lapsus... asombran y despiertan muertos.Gracias Poeta,