lunes, 12 de enero de 2015

EXORCISMO

Imagen cogida de la red




EXORCISMO




Para exorcizar mis propios demonios, la palabra y lo inefable. Muerdo las aguas
con el ala de los sueños, transparento la lejanía en la almohada.
En el estribo vacío del mundo, las pulsaciones de la rama del suspiro:
en la transfusión de los remordimientos, madura el espejo sus calvarios.
A la hora de escribir el poema mis uñas roncan de difuntos;
siempre será inédito el ojo en el escondite de la grieta que deja la escritura.
Escucho la concavidad de la tinta para no personalizar a la bestia del tatuaje
que se divierte miserablemente en mi aliento.
(Siempre es una carrera contra el tiempo el libro de los muertos entre marionetas;
 la flama del ojo de la lluvia, el cáliz del infierno con agujeros
a través de la cruz maloliente de la alegoría.)
Escribo hasta caer al barranco del perro desvencijado y con rabia.
Escribo a sabiendas de la comedia que espía mi mundo y mis silencios.
(Quizá el ala tiene piedad conmigo para desarrugar la rosa del aire:
el mundo se torna íntimo en mi entresueño, improbable. Absoluto.
Al borde de tanta abolladura, reconstruyo la forma extraña de ciertas palabras.)
Me importan poco las paredes cercadas de saliva: cada palabra me salva
del terror de la vulgaridad. Prefiero platicar con el viento…
Barataria, 29.XII.2014

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