lunes, 5 de enero de 2015

METÁFORA

Imagen cogida del blog de  javiersanchezmartinez.blogspot.com





METÁFORA




En el incensario del salmo vital, todo el imaginario de los brazos, las palabras
sedientas de ternura. Un litoral de apego ante la dureza del frío.
Ante el aire deshojado del alma, la fuerza alada del espejo de los deseos.
Ante la sintaxis de ciertos discursos, prefiero la alborada de un candil:
sé que es inútil abrir los ojos en tierra ciega, (alguien quiere hacer de las aceras
su propia mercancía; en la cárcel de la penumbra, da igual cualquier ropa;
—vos, debés golpearle el pecho a la esperanza y quemar de una vez,
esa gran noche, la miseria que se nutre en las esquinas de lo obtuso.)
Es necesario rebatir las razones del engaño e incinerar las fábulas.
Frente a tantos sueños calcinados, la vieja mesa de los atrios y los naipes.
De pronto, el espejo es otro féretro u otra brújula resignada al contagio.
De pronto, el aire viciado se torna ingobernable en la conciencia.
Cuando la ternura eche raíces, le habremos ganado a la niebla su intemperie
perturbadora. Después de los recuerdos, la lámpara del inconsciente
hace lo suyo. El torrente de la brisa y el calendario, siempre insinúan ese largo
viaje de posibles espigas. O de espinas para el aprendizaje.
Mientras oscurece de nuevo, abro el ala y hablo con el reloj de las palabras.
(Es decir, con ese reloj de tripulante memorioso desflorándose
en el fregadero de la infinitud de tiempo)…
Barataria, 03.I.2015

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