lunes, 9 de febrero de 2015

DEBAJO DE LA PIEDRA

Imagen cogida de la red




DEBAJO DE LA PIEDRA




Veo alguna luz en la oscuridad, pero es posible que se apague.
Arthur Conan Doyle




Debajo del lecho de la piedra, ávidos caracoles del hambre.
Siempre la sal del mar nos salpica los tobillos; no duerme la sangre derramada
en la noche, y apenas oyen las paredes quemadas de los relojes, la ternura
disecada en las paredes, o la trinchera que muerde los fósforos del insomnio.
Giro en la ruleta rusa donde juegan los almanaques: encima del eco, la ramazón
del grito, el lázaro crepuscular de la boca,
el escalofrío que producen tantos desfiladeros.
En la lectura ciega de las cataratas, todos los matices de la joroba de la noche.
El aire o el suspiro, es esa otra forma inclinada del aire para cantarle
obsesivamente a las gárgaras. (Siempre hay un problema en las fotografías:
el moho que acumulan o la humedad que se torna tesis del espejismo.
En la ventana única de la realidad, el ojo de cíclope de la violencia y sus fieles
seguidores. El problema, al parecer es de oferta y demanda.)
Lo peor que he visto hasta hoy es el paraíso perdido del umbral: desconozco
otras erratas que no sean cicatrices. Ante quién, después de todo, tocamos
la puerta para no seguir siendo boceto de resignaciones.
Resulta que las ambigüedades, son parte de este laberinto en que vivimos.
Sé que nunca más tendremos la liquidez necesaria para el desayuno.
Barataria, 21.I.2015

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