martes, 17 de febrero de 2015

VENTANAS ANÁLOGAS

Imagen cogida de la red





VENTANAS ANÁLOGAS




En la ventana análoga a las alas, el juego de las sombras del día y la noche.
Debajo de la sábana muere, inagotable,  el tiempo y su forma de insepulta
herradura. El reloj de la herrumbre abre sus abanicos.
Emigra el mapa del braceo, la neblina y las paredes desvencijadas de la astilla.
Cerca de todo inicio, la sal aprieta el paisaje.
Vuelan los anaqueles sacrílegos de las fosas y los féretros.
(Ignoro si es misterio cruzar los aforismos del crepúsculo de la larva, lo aprendido 
de los logaritmos, el ijar incesante de la huida. Me dejo llevar por el alud
de los vacíos por la hiel frenética de muchos rostros con pasamontañas.)
—Al final, nunca sé dónde empieza o termina el poema,
quién alardea de sus ojos invictos o quién ve el cadáver que despierta
en el sueño. Es mucho decir de la capilla ardiente del tiempo y la historia.
Para evitar lo grotesco, no nos sirve la ruda o el epazote o el culantro.
El ojo de pescado es absurdo en las caricias.
Leve es, a fin de cuentas, el vilano en el aliento y el plato que toca mi boca.
En la desfloración del calendario, decapito la desnudez de los espejos.
Barataria, 30.I.2015

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