viernes, 27 de marzo de 2015

AGOTADAS LAS PALABRAS

Imagen cogida de la red





AGOTADAS LAS PALABRAS




Cada puerta es camino infatigable. Agotada la palabra vienen los cansancios.
Sin el esplendor del cierzo, la memoria es sólo alacena de herrumbre.
¿A través de qué ojos giran impunes los cementerios? ¿En dónde
la hospitalidad cuando nos avasallan los juegos siniestros de los estratagemas?
Seguro que conciencia y horizonte, es la maleza que producen las acefaleas.
Fluye nuestra época en las vísceras de la farsa.
¿Hacia dónde nos desplaza el vértigo, el pájaro voraz de la desmemoria?
(Entre las estrías impolutas del insomnio, la piedra avara en parpadeos,
el último infinito del letargo y el súbito excremento de las moscas tan cierto y     descomunal como la herrumbre hendida en el paladar del andrajo y la pobreza.)
Agotadas las palabras debajo de las axilas, solo es posible el humillo
de los sahumerios: la salmuera en el umbral oscuro del zodíaco, las fieras
sordas sobre el sueño. Los murciélagos en el tronco del entrecejo.
¿Volverá el paraíso a circular entre cuervos, allá donde la noche no sea pródiga,
ni la brasa de la tristeza descienda a las sombras?
En medio de la ceniza solemne de los féretros, el vientre de este mundo.
Gotea la ciénaga inmensa del calendario; arde la herida del infinito…
Barataria, 17.III.2015

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