martes, 3 de marzo de 2015

MORTAJA

Imagen cogida de la red




MORTAJA




En mi vestidura, el cadáver que procura su sombra en el cauce de la tierra.
Esta ropa arrugada, inmóvil, soporta el eco irrestañable de lo inmóvil,
el juego austero de lo efímero.
Sueño en la aquietada melancolía de la diafanidad; cavada la piedra del aliento,
es infinita la estatura de la otra orilla, la sombra de la noche que salpica
el litoral de las gaviotas. Las renovadas sandalias del horizonte.
En otro tiempo no me habría podido desprender de la amargura y sus trastos.
Ahora, despojado de tantas ansiedades, cumplo con alegría el mandato
de aprender de otros caminos.
Sólo tengo recuerdos cuando suspira la avidez.
Nada perturba mi viaje. Ciego dolor del despojo y el olvido.
Sobre la piel, ese otro enjambre de palabras silenciosas, esta otra  lejanía.
Dentro de mi boca, el cáliz del viajero, el vital campanario del aleluya.
Juntos, cuerpo y mortaja, no existen absurdos en los rincones del sueño.
Al final, me desintegro en la brizna convocada…
Barataria, 18.II.2015

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