lunes, 16 de marzo de 2015

PÁLPITO DEL RELOJ

Imagen cogida de la red




PÁLPITO DEL RELOJ




timpul e o fiara care are nesfarsita rabdare de a inghiti total
Octavian Paler




Subo la escalera con sus gruesos peldaños: allí, las hélices encarnadas
del tiempo y su destartalado desvarío. Y su sombra de perro magullado.
En cada jornada los imanes absorben el instante del capullo,
aquella escritura que cercena las semanas
y le da forma al trasiego del pálpito.
Todo fluye como difuntos imperceptibles en la incandescencia telúrica.
Siempre es antiguo este oficio de destejer la atarraya de la niebla.
Ante el bregar de las ventanas, la memoria retorna a sus desatinos: con mi sombra, enhebro la aguja de mis absolutos. Las fauces del reloj, entonces,
se adentran en la bruma.
Duelen hasta los huesos cuando queremos explicarnos el mundo.
Para salvarme, el filo ciego de los candiles y el pálpito del reloj en la entraña.
Todo acaba al final de la jornada: los gritos, las esquinas, los engaños, el ave
azarosa de las penas, la perennidad que nunca se cansa.
(En la gruta de la telaraña, la hendidura de Dios llega hasta mis sienes.
Al final, sea la memoria la que haga la diferencia…)
Barataria, 05.III.2015

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