sábado, 25 de abril de 2015

RAMAS MUERTAS

Imagen cogida de la red




RAMAS MUERTAS




En las fechas secas del pájaro muerto, las ramas marchitas de muchos nombres.
Supongo que siempre es así cuando el reloj se ha llenado de fantasmas;
qué importan todas las cicatrices que deja el crepúsculo: es lo mismo cuando
los ataúdes, todos, son recuerdo y en el bolsillo no cabe la claridad.
Desde siempre aquellos ojos amargos del zoológico. Y esta mierda de hundir
los zapatos en la rama seca del horóscopo.
Cada día nos golpea la muerte y el atraco. (En realidad yo no quiero hablar
de esto; pero quién puede eludir esta zozobra que producen los criminales,
quién puede vomitar las noticias de los periódicos, levantarse con paredes limpias,
siempre hay alguien al acecho como las moscas.)
Hay niños colgando de horizontes ciegos.
Sobre el paraguas negro del cielo, solo veo las ramas muertas de la risa.
Un ciego no necesita de más piedras, ni de pertrechos ni de banderas.
Hay ventanas de asco, cuerpos de asco, carpinterías de asco, verdugos de asco,
y nadie se inmuta cuando hacen falta hospitales.
Nadie se inmuta cuando el silencio hincha sus sombras de mudo engañoso.
Mientras escribo pensando en palabras largas, relincha la oscuridad debajo
de mis axilas: uno quisiera mudar la ternura y quitarle lo podrido a los pájaros.
Uno quisiera caminar sin escuchar tantas noticias nefastas.
A veces es solo un juego sucio el estrépito de la rama desprendida.
En el candil de la historia, el tizne taladra las pupilas de todos.
Barataria, 19.IV.2015

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