jueves, 23 de abril de 2015

SIEMPRE EL TIEMPO

Imagen cogida de la red




SIEMPRE EL TIEMPO




El tiempo otra vez en la carpintería de mi aliento: desciende como una mosca
sobre las paredes, viernes ciego sobre ventanas de ceniza, el pecho se ahoga
en los bolsillos del murmullo.
Entre tantos periódicos viejos y estos vientos suicidas, son solitarios
los muelles que golpean con estrépito mis ojos, es inválida la boina del sopor
que el viento agita en las rendijas de los amarillos.
(A menudo camino ciego como mi cuerpo desnudo; las calles no dejan de ser
un sótano con pistolas o cuchillos, crecen en todas partes los cuervos,
son prolijos como la noche que hincha mi pecho, como los caballos del sollozo
en la cara de los mendigos. Nadie camina después de todo golpeando
sus zapatos viejos sobre el asfalto.)
Hay risa de huesos que rompe los tejados y ciénagas sobre la sombra humana.
Hay templos en todas partes pero no le dan cabida al rocío.
Ignoro si los muñones del calendario tienen bitácora para la esperanza.
Hablamos de claridades en medio de colillas: uno ve los mapas y están llenos
de tatuajes y de amargas talabarterías;
la claridad de las palabras posee el sabor nauseabundo de los prostíbulos.
Supongo que es natural convivir con la miseria, en el zumbido de las matracas
que cacarean un tiempo que no es el de uno. El tiempo está cojo de cántaros;
las semanas mudan de chirridos: pese a tantas acechanzas,
aun pienso en el gran día donde ya no se descubran esqueletos…
Barataria, 17.IV.2015

No hay comentarios: