lunes, 25 de mayo de 2015

DISTANCIAS RECORDADAS

Imagen cogida de la red




DISTANCIAS RECORDADAS




En el itinerario del viento, los mapas y los rostros: la almohada abierta
a las viejas sequías; o a las fisuras abiertas hoy en la pared. —Perdí la cuenta
de cuántas distancias recobré o se perdieron en el deshielo de la tinta.
Siempre los nombres resultan ardua jornada.
Entre el olvido y el recuerdo, la vida oficia sus propios naufragios.
A veces me resisto a velar los cirios en mi garganta; a veces, es sólo jaula
la mano que te toca, los días inverosímiles de los anticuarios, la impotencia
sometida a la insania.
Trepo la escalera hasta llegar a la ventana de los recuerdos:
todo es transida demencia, aciaga bestia el júbilo, revuelta sombra de astilla.
Resulta despiadado este ir y venir de los sueños; —me miran lo tétrico
y los sonambulismos de aquellos paraguas pintados en mi infancia.
Hundo los amarillos dedales de los sombreros en los espejos: ¿Quién resiente
el camino al borde de lo inapresable?
Supongo que en las ramas recordadas, hay mundos de irreparable olvido.
(Nada es ya trastornado el aliento original, el párpado sangrante de salmuera,
la cortina de saliva en el brasero, los ojos enmarañados en los mástiles.
Nada es lo que es en los esqueletos de la madera, ni en esta cal degollada
del semen, ni en el lóbulo agazapado del minuto.)
De cada día, me picotea el fermento derretido de los estribos del agua.
Aunque a nada aspiro ya, me queda la lección que provocan las anulaciones.
En la perennidad de las libélulas, envejecen mis recuerdos…
Barataria, 22.V.2015

No hay comentarios: