sábado, 23 de mayo de 2015

INSTANTES

Imagen cogida de la red




INSTANTES




Frente a las impurezas de hoy, de siempre, el lóbulo de la noche y sus instantes
inciertos: el alba degollada en la mesa de la orfandad, la almohada imposible
de los rostros que nunca vi, la sed de cuchillos en su frío graznido,
los tantos vigías de aldabas y su furia insaciable de sangre.
En la garganta cuelgan los cirios oscuros de las jaulas; los ataúdes nos golpean
la memoria. Del otro lado, la lluvia y sus ventanas obscenas, los barrotes
del crepúsculo, la memoria en la sed del agua cristalina.
El tejado del sueño cae en los despeñaderos enlutados de los genitales.
¿Quién duerme limpio de tizne en los bigotes sanguinarios de la noche, debajo
de ciertas banderas enrarecidas, al unísono de los ratones y el hacinamiento?
A cada momento nos golpea la memoria de la patria, el niño con sabor
a hollín, el viento ahorcado en los rincones.
Siempre estoy cerca del tiempo que fenece, cerca de la herida, cerca del bisturí
y su rabiosa faena. (En el cuello, el reloj de sal de los sueños y los zapatos
equivocados de la niebla y la boca de piedra del alba asomando sus colmillos.
En la uña de hierro de las talabarterías, el cuero oscuro de los días.
Siempre estamos destinados a la hoguera de las espinas.)
Ignoro si existe el olvido para tanta vigilia: cada instante nos hace prisioneros
de caminos; entonces desnudamos en lamentos el azúcar.
Allí, en la gruta de la saliva, los trenes oscuros del calendario, y las habitaciones
desnudas del galope. Sé que cada piedra tiene su cordón umbilical…
Barataria, 21.V.2015

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