viernes, 1 de mayo de 2015

MIGAJAS SOBRE LA MESA

Imagen cogida de la red




MIGAJAS SOBRE LA MESA




Allí, sobre la mesa, la infancia usurpada por el hambre. Muda la boca, tatuada,
frente al tiempo. Al fondo, la patria con sus candiles deformados.
Hay escuelas de miseria donde el alba está atada a los girasoles de la muerte,
a los ataúdes definitivos en los ojos.
Siempre hay sombras de sombras que el azúcar no blanquea, ni la sal.
¿En qué tranquilo techo acaparan la risa?
¿Quiénes, en realidad, sin botas, luchan por la esperanza?
(En los niños, esa armadura de mugre, jaulas, vallas publicitarias, paraísos intocables, clubes taciturnos para fomentar la agonía. Si pudiésemos tocar otra tierra 
con una llamita de incienso alrededor del taburete de piedra.
Ningún acertijo derrite los torbellinos. Ningún portal deja de tener moscas
y sepulcros de laboriosos paredones.)
La sombra de huesos nos habla desde las esquinas de la oscuridad.
La almohada atraviesa bicicletas en la garganta.
Gritan las ventanas entre las ramas incoherentes de las libélulas. Grita el ojo
debajo de la piedra de los zapatos, la violencia tiene cuerpo de hipopótamo.
En el tronco crecido de los estallidos, es duro e invencible el granito
de las cuatro paredes del eucalipto. Es duro el amor cuando crece en medio
de la suciedad, cuando nos muerde el golpe del vinagre.
Es extraño el amor cuando se forja en los talleres del terror y el estupro,
cuando desde la ciénaga perfora las raíces. Así camina nuestra propia miseria.
Barataria, 25.IV.2015

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