martes, 12 de mayo de 2015

SÍNTAXIS DEL DEGÜELLO

Imagen cogida de la red



SÍNTAXIS DEL DEGÜELLO




Tira a degüello el teorema del alba en el eco del pez moribundo. Como a la res,
el cuchillo congelado en la oscuridad.
Sumergidos en la cruz,  la sal traza sus boleros; pared adentro, los gatos
sobre el techo y las pestañas hundidas de las sombras en puertas y ventanas.
En todo el ritual, afilamos el paladar de los cuchillos sin mango y oxidados.
Avanzan los guantes como la rotación de las sombras en su delirio macabro.
Entre la maleza sólo los pedazos de ternura. La furia como pájaro sin tiempo.
Vienen todos los días a morder los sueños.
Debajo de las palabras el cofre o la alacena de tantos deseos suicidas.
Entre tanta bestia se hace difícil el cielo.
El nardo de la muerte suelta sus abanicos, es el ijillo atroz que nos lame
con su lengua de granito, es la aguja ciega la que se nos adentra en el ojo.
(Ahora estamos ciegos de dedos y lengua: todavía habrá más tormentas
de ganzúas e irremediables idolatrías. Mientras uno desviste el eco pedregoso,
el fuego en la sien, cercenado el camino, los rostros, el trasiego de la sangre.
También dejan de latir las ideas.
Uno deja de ser para convertirse en otra marioneta del crimen.)
¿Quién es inmune a su propia muerte, a la vena rota de este invierno,
al zumo de niebla que aprieta y ahoga la garganta?
Después, son sólo cuchillos los ángeles que horadan la erección del delirio.
Después, es sólo polvo el orgasmo en la pira del miedo.
Después, remiendo, el país de la salmuera sobre el estampido de la sangre.
Después, isla de huesos, esta sepultura que no alcanza a drenar el tizne.
Barataria, 09.V.2015

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