viernes, 29 de mayo de 2015

SONIDO DEL VIENTO

Imagen cogida de la red



SONIDO DEL VIENTO




—¿Oyes? Es el viento entre los chiriviscos del calendario, el sonido que muerde
el aliento, la noche yuxtapuesta de banderas izadas en el páramo.
Ahí, la dentellada de la máscara, la sombra negra y su jardín de rejas,
el discurso de la muerte y sus frases de insomnios líquidos.
¿Oyes qué pasa al ras del suelo, entre las rodillas prolongadas de la muerte?
—Sólo el corazón en su génesis puede saberlo.
Es tiempo de ciertas mitologías, de ciertas alegorías; a fuerza de hilván queremos 
coser las iniquidades, esos horrores apuntalados en el olfato.
¿Oyes el sonido de la cirrosis en el espacio vacío de los dientes?
En el ojo de la pobreza están latentes las tinajas, los íconos de barro
del mercado, el manantial de la lujuria a cuenta gotas de la corona de espinas.
Al parecer siempre estamos jugando a la libertad impúdica.
Jamás tiene sentido la lengua en el trampolín de la ceniza, ni en el disimulo
de ciertas palabras, ni en esos cerebros artesanales que conducen un país.
Me abrasa, no obstante, el vello púbico del resplandor y el bagazo de la historia
entre mis dientes, y las parvas de carreta chillona en mi equipaje.
Uno nunca sabe si saldrá ileso después de permanecer tanto tiempo en cuclillas,
sobre la sartén sin mango del tufo.
¿Oyes? El viento viene como siempre rompiendo los pañuelos y dispersando
sombras y ceniza: viene con su mímica y su círculo de cerradas piedras.
¿Oyes? Deliran los zapatos y el árbol de plumas de las moscas. Y la bocanada
de años como chingastes de otras oscuridades más remotas.
Los sueños son voces en mis ojos…
Barataria, 26.V.2015

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