jueves, 25 de junio de 2015

A VECES

Imagen cogida de la red




A VECES




A veces es solo cuestión de tiempo y presidio para sangrar debajo del arcoíris.
Sí, sucede que a veces queremos limpiar las cobijas y los jardines
de un plumazo, reunir el tiempo perdido en un grito, hacerte un escaneo
de cáncer en vez de un sudario a la medida.
Pasa de todo, a veces. Una ciudad invisible en la telaraña de la tos, o un tren,
ronco, alrededor de las costillas. (Ya no sé si quiero morir, después de no cumplir 
algunos de mis deseos; dejar de pensar en el gato y la gata que rompen
el tejado, cuando el alarido es juego de esgrima, danza suicida del misterio
de acrecentar el absurdo de la cruces.
En realidad es más fácil morir de lo que uno no se imagina: perdida la alegría
se es cadáver; de todas maneras, no es extraño: a menudo, alguien finge cuando
ríe; uno juega, pero cuando menos selo piensa, nos visita sin darnos tiempo
de pensar o recordar. Todo existe, pero sin fórmulas infalibles.)
A veces solo es cuestión de tiempo para quemar la última colilla de la semana.
A veces sólo sos mueca en mis viejos incendios.
Cuesta ser y no ser a la vez, cansancio, concavidad, utopía, duda condenada
siempre a la niebla. A veces una Sal Andrews nos refresca el aliento.
Ante la coyuntura nacional, son más fiables los prostíbulos que los analistas;
caso contrario el rostro del país sería otro. A veces, solo se necesitan espejos
o zapatos, y esperar a que la campana nos invite al ángelus.
En la poética infinita del dolor, rezo mi cuerpo entre los dientes del poema.
Barataria, 22.VI.2015

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