martes, 9 de junio de 2015

OSCURIDAD COMPARTIDA

Imagen cogida de la red




OSCURIDAD COMPARTIDA




Sobre mi nacimiento, los costados en el absurdo de las palabras y el tiempo.
Los féretros están allí, como golpes en las pupilas, como manchas de tinta
quemada, hendidos los gestos y la dignidad de rodillas.
Todos queremos borrar estas imágenes de huesos en perpetuo movimiento.
No hay lugar en donde se pueda evitar lo irremediable: nos persigue la pared
manchada a ritmo de grafiti,
—su sombra nos acompaña, la oscura sal del aliento, ese negro túnel
que nos desnuda, insoluble de conspiraciones y adversidades.
Toda la ceniza nos arrasa el pecho con sus inútiles dientes: es el terror
la única compañía, la materia hurgada en los nichos, la polilla que nos adormece
en el desamparo, a través de oscuros poderíos.
Durante las semanas se oxida la alegría. Camino sin rostro sobre las baldosas
de la soledad; dejo que los candelabros expíen los monólogos, otros nombres,
otros soles posibles a este que se ha erigido en templo.
(En el ojal de la ojera, todo el hedor impensado de la brasa, los minutos
amargos de la catástrofe diaria, el tintero tortuoso del nosotros.
También el ala y los encajes en los embudos del kerosene: lagrimea la sombra
detrás de la ventana, la oscuridad ciega colgando del olfato.)
¿Hacia qué rumbo quedan ilesas las veredas? ¿En qué pronombres no está
presente el moho, ni el turbio presente de los automatismos?
—Nuestra casa, el país, sobre el quinqué cedido a la oscuridad…
Barataria, 07.VI.2015

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