jueves, 9 de julio de 2015

NUEVOS OJOS

Imagen cogida de la red



NUEVOS OJOS




En el aliento de la demora de los tranvías, los ojos lunares de la desnudez.
Este nuevo silencio desatado en la garganta, el recuerdo y su preñez de costado
herido, los días de la semana en el parto de los andenes,
el reloj del arúspice a la hora en que todo el mundo camina vertiginosamente.
En la caballería de las bragas el jinete purifica sus asfixias hasta hacer delgados
los cascos del pálpito, los vértigos profundamente oscuros, las paráfrasis,
los calcañales del diamante debajo de la sábana.
Siempre los puertos arrancan mis ojos.
Siempre la ciudad y los antros son acribillados por mi paladar.
—Siempre tu voz amanece braceando en los ojos de los peces, en la ráfaga
del deseo, en el tacto de las fragancias viscosas de la deidad del escote.
Ante la nostalgia, despiertan ante nuestros ojos los parques con sus grifos,
los muelles de bocas infinitas,
las axilas turbulentas del último lupanar de la ceniza. Los ojos aletean
y muerden las centellas de los hemisferios del desvarío.
En presencia de las pupilas doloridas del anochecer, los pliegues de salmuera
igual que un alambique imposible jugando al tacto mortuorio del celofán.
(Por si acaso, al otro lado de la alambrada, el rojo lascivo del olfato, el bisturí
largo de la mirada,  la contradanza de la cuchara como un solo párpado.
En el tren del ojal, el zodíaco hasta el cuello de mis ojos exhaustos: ay, no sé si
ponerle asíndeton o polisíndeton a este mismísimo suburbio de abluciones.)
No sé si suturar mis ojos o colgarlos como dos sollozos de violines.
Barataria, 05.VII.2015

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