miércoles, 19 de agosto de 2015

EXTRAÑAS ARMADURAS

Imagen cogida del FB de Pere Bessó




EXTRAÑAS ARMADURAS




Entre los cadáveres del alba, las extrañas armaduras de sal, los días
confundidos en el aullido de las cosas, las puertas como bocas de hambre
y espinas. Uno siempre se aferra a ciertos esqueletos.
Detrás de esas extrañas metáforas babea la herida y la insania.
Toda la dureza como el mundo, como las calles ciegas de los muchos cuerpos
que no saben de paraguas y cobijas.
Las sombras son nuestro mayor talismán: somos la sombra del mundo,
ese pasto de abismos, la sintaxis encarnada en las persianas.
Usted sabe de todos los juegos múltiples del zarpazo, usted que nunca logra
desengañarse de este tiempo de miedo y ciénaga.
Tal es el cántaro que se rompe en el lamento, la ráfaga de niebla tapizada
con los mejores clisés: mientras la comedia eriza la piel, tienen mejor sentido
las rasuradoras o lo cuervos, toda la tempestad ronca de los sueños.
Justo al pie del árbol del alfabeto, hay que desacralizar ciertas arqueologías;
a veces los cinco sentidos son intangibles en las escaleras.
Si pudiera reírme, lo haría en el infierno vehemente de las tormentas para lavar
el tizne que acumulan los goznes de las caricias, o la genuflexión.
En cierto modo, la luz sale al paso de nuestros desencuentros: cierro los ojos
para dispersar mis pies encendidos de móviles cenizas.
Sacudo ventana o puerta de la oscuridad enrojecida de la entraña.
En el último horizonte de la huida, estas inhumanas armaduras (¿alguien
lo advierte? Cualquier espejismo es una suerte de  absurdo para incautos)…
Barataria, 12.VIII.2015

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