lunes, 21 de diciembre de 2015

DESNUDO DE CLARIDAD

Imcogida de rebecacygnus.wordpress.com




DESNUDO DE CLARIDAD




Cuando la boca roza la luz, deshago todas las orillas de la yedra: fluyen
las escaleras del abecedario hasta el camino que nunca culmina en oscuridad.
Ando como anda el tiempo que perdura. Reconocible en la embriaguez
descendida,  en la cal redonda de la pared donde el sol muerde los lagrimales.
Siempre un grito suena en mis bolsillos como un largo lamento.
(Siempre el país en las acrobacias del trapecio, en el ojo y sus maniobras,
en sus improvisadas profundidades: el timón tiene errores ininterrumpidos,
y una sobredimensionada enfermedad de Parkinson.
A veces es una suma de capítulos de un libro de ficción con telarañas.)
¿Cuánto arde la piel despojada de asechanzas?
En el suelo, ardiente la respiración; intrépido el juelgo de la tormenta; cierta
la espiga del candil, o el cirio ceñido al aliento, o la huida de la sombra.
Siempre se vive borradas las esquinas del miedo: dulce, gira la luz y su regazo.
Dulce cuando hemos resucitado y es nuevo el metabolismo.
Cierta, la luz, cuando la memoria no es trocitos de ráfagas, ni fingido fuego.
Desde el fondo, la claridad fundamental del pan, el oasis de la puerta
hacia la intimidad donde labora el corazón de las luciérnagas.
Desnudo toda una vida por la ciega conciencia de lo perecedero e irreparable;
desnudo el cordero ante el galope: hemos resistido, por suerte, a los embates
de aquellos hoscos jinetes del polvo.
Ante la perplejidad de la conciencia, la madera con su filial claridad…
Barataria, 11.XII.2015

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