domingo, 27 de diciembre de 2015

OQUEDAD ABSOLUTA

Imagen cogida de la hojarasca-danza.com




OQUEDAD ABSOLUTA




Seca ya la palabra pronunciada, súbito y silente el hoyo en el aliento que mira.
Absoluto el olfato transcurrido en las osamentas, allí echada la soledad
como una piedra, como ese bajío entre la multitud y la respiración de aceras.
En las sienes los orificios adustos de las dentelladas,
las semanas entre fétidos retretes, —vos, sedienta de escaleras rutilantes,
entera de peces heridos en el pecho,
cierta de amarillos secretos en los ijares, libre de cansancios.
—Afuera el talón de Aquiles y la mazmorra sin remedio de la soledad.
Los demonios se nos presentan en el fuego, en los tendones fragmentados
de la sintaxis, en el fósforo fúnebre que alumbra los cadáveres y pervierte
el gozne de la lágrima: uno vive pensando en la autenticidad de la lluvia,
en el cambio de piel de los estíos, o en las aceras encorvadas del sonambulismo,
en la jerarquía geográfica de los zapatos.
A nadie aguarda este pozo debajo de la sombra. A nadie el sinfín vertical
de los eclipses, el metal de los recuerdos, la pesadumbre honda, no disuelta.
(A la hora cero también se hunden las iglesias en la paranoia de los sueños;
la hojarasca nos llena de falsos silencios y nos vuelve a sus plegarias.
De pronto en la vigilia, saltan los amuletos en ameno diálogo; llaman al conjuro
de la ceniza, y a sus irreparables bautismos.)
Al final, mi voz y mi sangre en el hoyo de un mundo sin gente.
Sólo me queda el sudario, y el hormigueo de la partitura de los huesos…
Barataria, 14.XII.2015

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