viernes, 30 de enero de 2015

DEDAL

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DEDAL




Los dedales del dogma muerden siempre la caverna del presente y del más allá; 
alguien ensaya su teatro en el sarcófago de los difuntos.
Aquella acuarela de la duda, sigue siendo extraña: ninguna arruga escapa
al ojo del tiempo, ni a la temperatura de ciertas elegías.
Siempre es un riesgo inventariar las raíces de la lucidez en tiempo de crisis.
(El adversario tiene su propio drama, pero carece de actores: la historia personal 
siempre sueña con el imaginario de las celebridades de Hollywood.)
Una simple fotografía, es el esqueleto nostálgico de la memoria.
Nunca hay una hora final para planchar nuestra propia mortaja. (Siempre somos aprendices de lo irreal: sin más, buscamos la sabiduría en los espejos);
mientras la polilla corroe los párpados, usamos lágrimas artificiales
para lavar el tile del universo.
A más sed, —me dices— vaciamos las aguas del océano. Por suerte, el moho,
no se viste de espejismo; ni los fantasmas, a las erratas del minuto.
Mañana sabremos, con seguridad, si el país ya no sufre de salpullido.
A riesgo de otros suicidios, pondremos el dedo en la llaga de la posteridad.
Barataria, 11.I.2015

miércoles, 28 de enero de 2015

CAMINO

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CAMINO




Gira el camino en el caballo del polvo. Después de todo, ya he tocado fondo.
—En el verde suspendido de los pájaros, siempre los ojos de la tarde
y el aserrín de los años que alguien va dejando al paso.
(Para liberarme, quemo la historia de mi carne; ¿qué nombres perviven
en el confín? —la piedra rutilante que transcurre en el calendario.)
Mientras, avanzo con todos los cansancios que me prodiga el destino.
Barataria, 10.I.2015

lunes, 26 de enero de 2015

EPITAFIO

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EPITAFIO




Todo es olvido, salvo los trenes y sus durmientes de madera insobornable.
Debajo de esta losa, la noche es amorosa y el cielo alumbra.
La libertad en este cuerpo carece de funerales: vedme, el nicho es mi cobija
sin deletreos, ni suspicacias.
En lo luminoso del más allá se gesta la plenitud: ya he olvidado la soledad.
Ahora, por fin, descansan las calles y mis zapatos…
Barataria, 09.I.2015

sábado, 24 de enero de 2015

MÚSICA PARA MIS OÍDOS

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MÚSICA PARA MIS OÍDOS




Yo siempre pensé en un país menos terrible, en donde no hubiesen golpes,
y las casas permanecieran con sus puertas abiertas.
—Resulta que cada quien migra  hacia distancias más resplandecientes 
a esta Noche de paredes sofocantes.
Ahora tenemos ojeras y viajes irresueltos que solo se atreven al desvelo.
Barataria, 22.I.2015

jueves, 22 de enero de 2015

TODOS LOS PÁRPADOS

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TODOS LOS PÁRPADOS




Todos los párpados en la carpintería de la noche: esbozos, sombras, hipnosis,
como una sola sábana abandonada en las vasijas del condimento.
(Un día no nos servirán sino para arrojarlos a un barranco, a lo inexplicable
que resultan los escapularios encima de los estiajes de los dedos.)
Pueda que no entienda los acertijos de la saliva, ni el tizne de mis párpados,
ni las ojeras de litoral quejumbroso. Hay destellos miserables y dormidos.
Algo quedará en el parpadeo devuelto del tiempo. (Antes, un suspiro.)
El ojo muerde las estrías de lo ensimismado. No ver hace desfallecer la luz.
Siempre en los abanicos, el falso contagio de la idolatría. ¿Qué ojos juegan
a la dignidad del alba? ¿Qué espejos crujen en el búho de la sombra socavada
de los párpados? —En este esbozo de semanas irremediables, siempre
hay algo de eternidad, aúllan los rescoldos del crimen, bajan las plegarias
al subsuelo. Ya nada me es extraño en esta fiebre de funerarias.
Repudio las metamorfosis cuando no tienen sentido. (Vivir es más que este gozo
 que comienza en las palabras. Sentir es coger el ritmo del fuego
para abrir el rostro y la voz y volver a lo profundo que nos mira.)
Otros veleros tienen sentido en el andamio de los párpados. Otras pupilas
de sed, otra sal de siemprevivas…
Barataria, 21.I.2015

martes, 20 de enero de 2015

ZUMBIDO

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ZUMBIDO




Nos pesa el papel higiénico en la equidistancia del trecho dudoso de los nudos.
En el braceo, el pez escarlata del pálpito, el camino horadado del fuego.
Hasta aquí me alcanza el doblez de mi propia sombra: muerdo los calcañales
del hilo del sonambulismo, medito en la desigualdad del éxtasis y sus fríos;
camino, aún, como una criatura que mastica el vertedero de los jardines.
¿Quién soy? Apenas un pájaro colgado de las cornisas oscuras de la idea:
las palabras también son sombras que sacuden mi aliento, (sueño sobre la línea
ferroviaria del trencito de madera; en la cripta abierta, el galope de los ojos
y este sofoco que hierve como un invierno larguísimo.)
Mañana sabré si existo; o sólo es que duermo en los huesos del fuego.
Por hoy, el fósforo mudo y el tizne bebiéndose la luz. —Siempre es extraño
el alfiler que se adentra en la carne y escucha el ronquido de los trenes.
En el salvoconducto de la muerte, quemo mis tiliches con estrépito: al cabo
mi enajenación es irremediable. (Por si acaso, me quito los zapatos para sentir
el pavimento sordo de las extravagancias.)
Barataria, 19.I.2015

domingo, 18 de enero de 2015

REBELIÓN

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REBELIÓN




En la lección de las aceras, la película varia de las semanas y ese vaivén
de hendidura del aliento: ante el ojo desvanecido de las paredes, los peldaños
corrosivos del musgo, el árbol del caos en la hoja fúnebre.
Jamás dan tregua las oscuras emanaciones de la hostilidad hipnótica
de las telarañas. Cada fleco de las baldosas muerde el aliento, el doble juego
de la incertidumbre, el trasmundo que siempre vomita sus perplejidades.
Fuera del arcano, la luz crispada de las abejas.
El moho también es una ergástula de nudos ciegos.
Me resisto al desaliento: soy siempre disidente de mis propios respiros.
Siempre, adentro, hay un tragaluz de audaz fragancia. Esquivo la bruma, jamás
la sed; tampoco el martillo que muerde la madera.
(Si alguien lo duda, lo remito al alfabeto.)
Ante el hueso roído de mi patria, tiemblan los cataclismos y el sonambulismo
de la lápida sobre la fábula; las fauces del trópico muerden pájaros impolutos.
Mientras ese sortilegio de avaras profecías, hace lo suyo en medio de moscas
y excrementos. Nunca el zodíaco puede ser la puerta del alma.
Barataria, 16.I.2015

viernes, 16 de enero de 2015

COLILLAS

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COLILLAS




(Al otro lado del andamio de las colillas, la noche perforada del sexo
y los sombreros y las esquinas de un balcón donde cruzan suicidas las pupilas.)
Por si acaso, me pierdo en la multitud de calles y alfileres oxidados.
Me pierdo en la jerigonza de las arrugas, en los mismos cadáveres del discurso
oficial con servilletas repugnantes a cucarachas y perros lamiéndose
desmesuradamente y las semanas con calcetines rotos y zapatos prestados.
Conmocionan ciertos banquetes alejados de axilas y excrementos: el último
capricho es la comida voluptuosa
entre jardines y no en los ojos avergonzados del suburbio.
Me llueve el revés agonizante de la saliva y los días postreros al vómito.
Las colillas fermentan la telaraña de la saliva y agitan deliberadamente el humo
hasta solo dejar ásperas manadas de espacios indefinibles.
Bulle el mundo como un pez agonizante en medio del asfalto.
Siempre es extraño el paisaje gris de los vacíos y la costra que queda
en los dientes después de masticar la cama dura del paisaje.
En la delgadez total del abandono no tienen importancia los catálogos,
ni el epitafio de ceniza sobre el césped, ni la propaganda que tiembla
en la boca del filo de madrugada de los cementerios.
Barataria, 12.I.2015

miércoles, 14 de enero de 2015

PÓLIPO

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PÓLIPO




Sobre el tapiz doméstico de las palpitaciones, el tumor arraigado y sedicioso
de ciertos vahos y sofocos como tumba o indolencia: lo sé después de ver
el devaneo de los objetos casi como una alucinación de piedra insurrecta.
Lo sé, desde fuera de mis párpados. (En el firmamento hay inexplicables bocinas 
de vértigo y hasta embudos con enormes cicatrices.)
Todo pasa por ser irremediable en un puñado de pantunflas.
Al menor descuido, las dentelladas de la piel y esa legión feroz de demencia
sin alfabeto: parece inminente el aliento corroído debajo del golpe del delirio.
En estos días de bruma, es evidente el pólipo de la precariedad y su secuela.
Siempre las mismas consignas con su hocico nauseabundo.
A menudo se torna insoportable la bestia drenando la garganta.
Ésto, es otro perro rugoso en el prostíbulo sumergido de amuletos.
¿Hasta dónde es posible alcanzar la transparencia sin que la desnudez hurgue
en los sonambulismos de la asfixia?
A menudo hay que jugar a este devaneo ciego que otros juegan…
Barataria, 12.I.2015

lunes, 12 de enero de 2015

EXORCISMO

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EXORCISMO




Para exorcizar mis propios demonios, la palabra y lo inefable. Muerdo las aguas
con el ala de los sueños, transparento la lejanía en la almohada.
En el estribo vacío del mundo, las pulsaciones de la rama del suspiro:
en la transfusión de los remordimientos, madura el espejo sus calvarios.
A la hora de escribir el poema mis uñas roncan de difuntos;
siempre será inédito el ojo en el escondite de la grieta que deja la escritura.
Escucho la concavidad de la tinta para no personalizar a la bestia del tatuaje
que se divierte miserablemente en mi aliento.
(Siempre es una carrera contra el tiempo el libro de los muertos entre marionetas;
 la flama del ojo de la lluvia, el cáliz del infierno con agujeros
a través de la cruz maloliente de la alegoría.)
Escribo hasta caer al barranco del perro desvencijado y con rabia.
Escribo a sabiendas de la comedia que espía mi mundo y mis silencios.
(Quizá el ala tiene piedad conmigo para desarrugar la rosa del aire:
el mundo se torna íntimo en mi entresueño, improbable. Absoluto.
Al borde de tanta abolladura, reconstruyo la forma extraña de ciertas palabras.)
Me importan poco las paredes cercadas de saliva: cada palabra me salva
del terror de la vulgaridad. Prefiero platicar con el viento…
Barataria, 29.XII.2014

sábado, 10 de enero de 2015

BRIZNA DEL ALERO

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BRIZNA DEL ALERO



al fondo todo un paisaje en la pantalla de cines paralíticos.
José María de la Rosa



En aquel césped dilatado por la saliva, el alero desorbitado de la brizna
y sus hojas de múltiple amarillo y sus vientos pútridos de rosas.
En la dirección contraria a los sueños, lo inerme y la noche con su telar
de fetiches, inerme la lengua alargada de los platos, o los flecos del humo
aguardando debajo de los sueños.
En la huida del camino, los cipreses coagulados en el lenguaje de los muertos.
Gotean las sienes sus propias antorchas, esa ración sedimentada de la vigilia.
Nos hartamos del relincho que brota de las entrañas.
Siempre el terror crece como un árbol de intestinos: debajo del grito,
la podredumbre, el promontorio de sombras como piojos, (de pronto
las estridencias de la exasperación, el goteo en la piedra ciega de la caverna.)
Afuera de todos estos años sordos, la esterilidad sumergida de los lavados
intestinales, las caparazones globalizadas de la materia.
En la marejada ígnea del universo, otros vientos nos anuncian el silencio
o la muerte: hago una pausa y grito de infusiones.
Después verás el huracán del martirio a imagen y semejanza de las rodillas.
Barataria, 08I.2015

jueves, 8 de enero de 2015

TRASIEGO

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TRASIEGO




En el límite de los minutos, el trasiego de la noche: los días instalados, 
derruidos de la edad.  Sin más, los pies sucumben en el barro, o discurren
en el magma del ardor sus más imprevistas uñas.
En la peineta del calendario, el resorte de las fauces y su antaño de rotaciones.
Junto a la brisa enredada en mis brazos, el alambique del alfabeto,
el ahogo ante el terror, el camino deshojado de la avidez,
los párpados que caen como pieza de museo.
A veces no caben los dedos en el guacal del sombrero.
Sobre la calle o la acera, juego la ruleta rusa de mi universo de ceniza.
Cuando los pájaros mueren también lo han hecho las ventanas: vomito
de equívocos, de grafiti, de espejos, de sombras.
Ante los grillos de la intemperie, el altorrelievel quebrado de todo el paisaje.
Después, si acaso, esta suerte de caminar a la orilla de los tapiales.
Barataria, 07.I.2015

martes, 6 de enero de 2015

OTRA VEZ EL VIAJE, HUÍDA IMPOSIBLE

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OTRA VEZ EL VIAJE, HUÍDA IMPOSIBLE




De nuevo me conmueven los pies cuando en medio de violentas noches,
descienden a los ojos ciegos de la ceniza. (Siempre los recuerdos nos atan
y nos muerden la memoria), mientras las aristas del tacto buscan con ahínco
la otra orilla del viaje y del tiempo.
Después del cántaro de la memoria, ¿qué forma de arcilla nos esculpe?
—A veces se huye porque no hay linderos para el azúcar, ni rumbo para quemar la boca y su poderío, ni esperanza para deletrear pájaros.
Sin embargo, cada paso adentro del pecho, supone disolver las piedras
de la bruma y coger la ternura con inocente bálsamo.
Uno es siempre todo lo próximo al ayer: de ahí el aliento en cuyo respiro
ciframos lo vivido. Todo viaje es sueño y misterio, una verdad ciega que vivimos
como la construcción convulsa del viento en las desmoronadas aguas
del orgasmo. (Cada cual, al final, rehace su propio espejo.)
En medio de tanta huida, ya me hice feligrés de la nostalgia…
Barataria, 05.I.2015

lunes, 5 de enero de 2015

METÁFORA

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METÁFORA




En el incensario del salmo vital, todo el imaginario de los brazos, las palabras
sedientas de ternura. Un litoral de apego ante la dureza del frío.
Ante el aire deshojado del alma, la fuerza alada del espejo de los deseos.
Ante la sintaxis de ciertos discursos, prefiero la alborada de un candil:
sé que es inútil abrir los ojos en tierra ciega, (alguien quiere hacer de las aceras
su propia mercancía; en la cárcel de la penumbra, da igual cualquier ropa;
—vos, debés golpearle el pecho a la esperanza y quemar de una vez,
esa gran noche, la miseria que se nutre en las esquinas de lo obtuso.)
Es necesario rebatir las razones del engaño e incinerar las fábulas.
Frente a tantos sueños calcinados, la vieja mesa de los atrios y los naipes.
De pronto, el espejo es otro féretro u otra brújula resignada al contagio.
De pronto, el aire viciado se torna ingobernable en la conciencia.
Cuando la ternura eche raíces, le habremos ganado a la niebla su intemperie
perturbadora. Después de los recuerdos, la lámpara del inconsciente
hace lo suyo. El torrente de la brisa y el calendario, siempre insinúan ese largo
viaje de posibles espigas. O de espinas para el aprendizaje.
Mientras oscurece de nuevo, abro el ala y hablo con el reloj de las palabras.
(Es decir, con ese reloj de tripulante memorioso desflorándose
en el fregadero de la infinitud de tiempo)…
Barataria, 03.I.2015

sábado, 3 de enero de 2015

REENCUENTRO

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REENCUENTRO




En la frente de las velas, el odre de las palabras: un reencuentro que sacude
mis costillas, el imaginario que a veces, sin quererlo hiere al pecho.
Yo, siempre torpe, ante la fábula de las ventanas. Juego al surco abierto
del aroma, y también, al tiempo que regresa con algún sigilo.
—Vos, en la otra madrugada de los barcos que gimen sombras y memoria.
El viento salpica de alas, hala el agua sus otros gritos de gaviota.
(En la línea del horizonte, las manos y las palabras bajan al cuerpo: es irrebatible 
el trozo de locura que se derrama en el instante de la sed.)
Ahora estoy sin ojos para armar el puzzle del pedernal sobre el anillo
de las consonantes. Sin manos para extender la bandera del pálpito, sin pies
para encontrarme con otras semanas.
(Solo necesito la piedad de la brasa para continuar con el entusiasmo;
dejo, por otro lado, la huesera de los zapatos: descalzo amanezco en el camino.
Espero, de algún modo, con la ropa verde del vuelo.)
Nunca aguardé otra cosa que no fuese este firmamento de pájaros de la palabra.
Barataria, 02.I.2015

jueves, 1 de enero de 2015

DI, VOS, PALABRA

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DI, VOS, PALABRA




En aquella tierra impenetrable, vos, palabra, ilustrás los mugidos del frío.
Di cuantas madrugadas defendemos al filo del tiempo, los candiles ciegos
que nos acompañan, los caminos del sudor que arrastramos.
Di los colmillos de los termómetros en los dientes,
di los insectos húmedos que masticamos en la constelación de los tejados,
di las agujas que reman en la memoria, los toros escapados de los mataderos,
di los huesos del alfabeto permeando la garganta de las ventanas.
Di lo que madura en las manos sangrientas del paisaje, en el motín de algún gallo desparramado en los aleros del tabanco.
(Dilo, palabra, sin desteñirte y sin deshojarte, como niño fosforescente.
Yo apenas soy remedo. Remedo de viajes y estridencias. Remedo de apóstol
enredado en tantas heridas. Anillo para no sé qué dedo de grito.)
Ahuyentá de este reino, palabra, el cactus en la estrofa de mi sonambulismo.
Di lo que yo he callado en puntillas frente a las bocinas de las moscas
y a la indiferencia de tantas semanas…
Barataria, 29.XII.2015