jueves, 26 de febrero de 2015

DECADENCIA URBANA

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DECADENCIA URBANA




Hay moscas de azúcar que tiñen las aceras y aguas turbulentas hasta los tobillos
como ciempiés encarnado en las uñas. Encima de las aceras los olores desgarrados 
de la carne y dentaduras de inquisidoras botellas y envases
indicando otros sueños.
En cada acera me nacen diversas fotografías, mocos, cuchillos y manos diestras
para entrar en los bolsillos. Encima del arcoíris, el vómito y alguna mascota
disecada para guardar los excrementos del día.
En otro sitio, el humillo de la hierba y sus fantasías pintadas al óleo.
Cada quien mastica la esperanza a su antojo todos los días de la semana.
Al fondo, las peluquerías con imágenes de sexo jugando a convertirse
en pedagogía: ante el rastrojo de cajas de cartón, alguna escupida con residuos
enfermizos y unas monedas diminutas empapadas de rabia.
Cada día me resulta extraña mi ropa: los golpes del hambre de la locura
y la súplica a la orden del día, los semáforos sin luces y las paredes con letreros
ciegos, casi al punto del muladar de la historia.
Después, quedan los rastros de la caspa en la solapa de los párpados.
(Bien puedo convertirme en anticuario de la medianoche.)
Barataria, 12.II.2015

miércoles, 25 de febrero de 2015

FÓSIL DE PALABRAS

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FÓSIL DE PALABRAS




En la fosa secular de los pájaros, el esqueleto del sombrero a prueba de tierra.
Juega con temeridad la materia de las palabras, pero el milagro no se hace,
si acaso, el cataclismo,
los párpados desahuciados de las curvas,
el bolsillo repugnante de la inmoralidad, las peluquerías con mariposas,
la ley a diestra y siniestra de las axilas: nos muerde el cansancio de las profecías
y sus rebotes de goma elástica.
Después, la hoja hostil  del espejo y el bisturí contagiado de las barberías.
Estira y encoge el ápice de las uñas, los agujeros del reloj de las palabras,
el carraspeo del columpio con sus guantes de moho.
Persuado al viento que madura en mis cicatrices como el musgo en el tejado.
Hay una zona de muertos en el calendario de los mártires.
Me embarco, así, en la comisura de un país con los ojos cerrados.
Siempre es un peligro querer adivinar la geografía de las ventanas.
En el más allá, yace roto el cordón umbilical.
En la otra mitad de los faroles, las palabras inadmisibles del insomnio;
y esa forma, bestial de las acequias. Y ese caballo de Troya del espejismo.
Barataria, 10.II.2015

lunes, 23 de febrero de 2015

POR LOS CAMINOS

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POR LOS CAMINOS
[…van los campesinos, Pablo Antonio Cuadra]




Yo guardo en mi alforja fósiles de ramas descuajadas y moscas hundidas
en el barro; —usted, seguramente lo entiende, cuando procura descifrar
el destino en medio de tanta vocación de niebla.
A ratos olvidamos la rama irremediable de la sed por la ventisca del slogan
y los cuetes y el arte gótico del destiempo que nos adentra en su punzante manía 
de vertedero de acuario.
Por los caminos van, vamos: siempre habitamos el reino de la ceniza; atónitos,
migramos hacia la vigilia insondable de la garganta.
Nadie camina sin sentir sus pasos.
(Grito a los cuatro vientos el frío en la piel. Interpelo al adalid de la mazmorra 
ante la luz del espejo. Nada es repetitivo y, sin embargo, lo parece.
Por los caminos, el tiempo sin relevo evidente, sin la suerte de cosecha.)
Al fondo, el chupamiel que permanece vivo y despierto.
Entretanto, deshago los nudos de la levadura; y emprendo, de nuevo, la andada
enmedio de las osamentas del presente. Así de simple como juego de chibolas.
Barataria, 08.II.2015

domingo, 22 de febrero de 2015

ALDABAS

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ALDABAS




Ciego de aldabas, no existen llaves que deletreen nombres, ni alas
con su absurdo de éter, ni bocas tempranas para que muerdan la ceniza.
Solo hay travesaños que supuran en el aliento e infinitas calderas de cuerpos
oscuros: toda la penumbra cabe en la senectud de la herrumbre.
—¿Qué esperas de mí cuando ya voy cansado de zapatos, cadáveres, poemas?
Espero que nada, pues todo en mi es lápida.
Todo es demasiado para mis ojos, los ruidos, la piedra de la ropa sucia.
¿Quién entonces sobrevive a la bestialidad de las paredes?
Encima de mi lengua el renacuajo de las ventanas, la voz rugosa de ciertas
promesas, el callejón del pálpito perdido en la lluvia.
(Vos) caminando a solas por la Prescott road o la Orangeburg avenue.
Yo, acaso, con los ojos vacíos, absolutamente vacíos después de acumular
candelabros en los estacionamientos.
Parte de mis zapatos ya no existen en un país sin palabras.
En la pezuña del recuerdo, esculpido el barranco de los dientes y la sombra
del perro con su lengua de pantano. (De cuántas letras está hecho el grito?
¿Cuántos gallos serán apedreados a la hora del crepúsculo?
Sólo quiero entrar sin somnolencias ni escalofríos. Entrar en lo absurdo)
Barataria, 06.II.2015

sábado, 21 de febrero de 2015

GRAMÁTICA

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GRAMÁTICA




Toda la página de la noche en la gramática bestial de la concavidad.
Todo el grafiti secular como una hoguera tatuada en el testamento del repello.
Siempre hay muecas esparcidas en el cascajo personificado
de las semanas, en estas verjas del calendario con rostros indefinidos.
A ratos nos muerden los diversos vestuarios y su arco iris. Los personajes
inimaginables y su séquito.
(Miro la hipnosis colectiva y sus presagios. Creo que todavía no envejecen
los arlequines, después de todo. No sé si debo llorar o reír;
mientras el horizonte despliega su catástrofe.
Ignoro si tiene sentido la luz, en medio de tantos pañuelos y desastres.)
Escuchamos tantas promesas que ya no habrá pocilgas ni pobreza, ni suciedad.
No sé si vos lo sabés con tus muslos frente a mis ojos, con tu fuego
en los rincones de los poros esperando ahuyentar los miedos, la oferta
y demanda encabritada, explosiva en la hondura de la angustia.
A través de las aguas del murmullo, el hueco triangular de los muertos que nos hablan: todo sigue su curso y no existen absolutos, salvo tu sexo y mi aliento
esculpido en el barranco del jadeo.
Lo demás son las fantasías del mercado incluyendo los silencios y las tasas
de interés, los foros plenipotenciarios y las salas oscuras del chat.
Barataria, 04.II.2015

jueves, 19 de febrero de 2015

AL BORDE DEL CAMINO

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AL BORDE DEL CAMINO




Al borde del camino, (vos) gritando en mi propio silencio: se agolpa el polvo
y el fervor de los espejos. En el aliento, la hueste de alfileres de siempre.
Sobre el guijarro el imposible susurro de los miedos.
Duele, —he dicho—, la estación del aliento sin emolumentos (despertar 
en los ojos del absurdo, entre el quinqué colgando de ciertas aberraciones: perdido
en un antro de dientes, como animal de extraños huesos.)
Allí bailan los espectros un crepúsculo de demencias, un vago horizonte
de ciegos, un éter de acuchilladas sastrerías.
¿En que otro lugar gravitan los tejados? ¿En qué vaso ésta sinfonía sicótica
de apagar las esquinas del polvo con el vómito?
—De cierto, habrás de masticar la telaraña y su telar de saliva impura.
(La noche, sin pájaros, me ofrece su sexo.)
No tengo otros haberes, sino estas larvas que seducen mi carne:
siento sus torpes caricias, la sed que me provocan los zapatos del poema.
Antes nunca entendí el pájaro del reloj y su asedio de minutos…
Barataria, 01.II.2015

martes, 17 de febrero de 2015

VENTANAS ANÁLOGAS

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VENTANAS ANÁLOGAS




En la ventana análoga a las alas, el juego de las sombras del día y la noche.
Debajo de la sábana muere, inagotable,  el tiempo y su forma de insepulta
herradura. El reloj de la herrumbre abre sus abanicos.
Emigra el mapa del braceo, la neblina y las paredes desvencijadas de la astilla.
Cerca de todo inicio, la sal aprieta el paisaje.
Vuelan los anaqueles sacrílegos de las fosas y los féretros.
(Ignoro si es misterio cruzar los aforismos del crepúsculo de la larva, lo aprendido 
de los logaritmos, el ijar incesante de la huida. Me dejo llevar por el alud
de los vacíos por la hiel frenética de muchos rostros con pasamontañas.)
—Al final, nunca sé dónde empieza o termina el poema,
quién alardea de sus ojos invictos o quién ve el cadáver que despierta
en el sueño. Es mucho decir de la capilla ardiente del tiempo y la historia.
Para evitar lo grotesco, no nos sirve la ruda o el epazote o el culantro.
El ojo de pescado es absurdo en las caricias.
Leve es, a fin de cuentas, el vilano en el aliento y el plato que toca mi boca.
En la desfloración del calendario, decapito la desnudez de los espejos.
Barataria, 30.I.2015

domingo, 15 de febrero de 2015

AGUAS TURBIAS

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AGUAS TURBIAS




Desconfío de todas las aristas de las aguas turbias que engangrenan el paladar.
Siempre estoy rodeado por los límites de lo extraño: la ciudad siempre dispara
sus diversos disfraces. El eco brota como vertedero de murciélagos.
En los cráneos desfondados la realidad vomita sus paranoias.
En las vestiduras imposibles de la esperanza, el pájaro negro de los días
Inhóspitos, las escamas del aire a la deriva, los juegos agachados de las aldabas
y el vacío secular de las ventanas y los periódicos.
En la aldea del aliento, danzan desnudas las semanas, mientras copulan
las substancias negras del calendario.
Siempre el ritual ahoga el vaso enajenado de las luciérnagas.
Flotan los miedos en los kilómetros de neblina, en las amarillas crepitaciones
de las sombras: ¿quién conoce, en realidad, las dimensiones del cielo?
¿Quién atraviesa la herida abierta de los pájaros flotantes de la lengua?
—Me temo que ni el más osado atraviesa este itinerario de pozos abiertos.
La conciencia se zambulle y derrama en esta nube de cieno y moho.
Una hostia negra muerde los encajes desvelados del aire…
Barataria, 28.I.2015

viernes, 13 de febrero de 2015

FALSO SUEÑO

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FALSO SUEÑO




En los falsos lupanares del tropiezo, la sombra corrompida de la antorcha
de los escaparates; alrededor de las habitaciones, el vértigo de algunas sombras
y el falso sueño consuetudinario. En el pez deforme del crujido, la flor desnuda
de la brizna en la gota de orfandad de la hoja colgada de la tormenta.
(Lavo la ciudad ansiosa de mis sentidos; dentro de la maleza, el matapalo oscuro 
de la trama, las raíces del aullido en el ataúd del olvido. El fuego muerde
los cadáveres agrios de la ternura.)
Debajo de la sábana, bocas viudas palpan aves migratorias: copula la concha
del espantapájaros en el cementerio de los embarcaderos.
En el sanatorio de alguna brasa líquida, muerdo el fonógrafo del aguacero.
Siempre resultan abominables los peldaños del cielo falso de la congoja.
Ando junto a largas habitaciones de muertos.
¿Tiene sentido la imagen carcomida de la lascivia, los muebles apolillados
de  ciertos huéspedes, la pereza de la lengua en las líneas ferroviarias?
Empuño todos los ataúdes en mi garganta.
Siempre el hollín carraspea en el absurdo de los genitales.
De pronto, sólo muerdo la sintaxis de la espuela de gallo de la intemperie.
A pesar del extravío, siempre cuelga un espejo de las vigas del tabanco.
Sé que atardece en el arcoíris de mis viejos tiliches…
Barataria, 26.I.2015

miércoles, 11 de febrero de 2015

RESUELLO

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RESUELLO




Ante las semanas nuestras, la bandera profunda del resuello y sus kilómetros
de hormigas adustas. ¿Vale de algo el calvario ante la estampida?
¿Qué decir del aliento de la calle que se filtra a través de las ventanas?
Siempre brota el fuego de las palabras, —(vos) ante el cansancio que producen
las arterias subterráneas del vejamen:
esas extrañas formas que tienen ahora las certezas, la historia con ruidos
que respiramos: crece el ansia y la zozobra en los anillos rugosos del forcejeo.
Crece el remolino lamiendo las diferentes edades; salvo el azar, ningún sueño
salva el ronquido del arcoíris.
Ahora se nos vienen encima todas las dudas: es la novela negra con sus ratas
crepusculares, los astros invertidos en la vendimia del grito.
Cada quien corre bajo las leyes de la metamorfosis, entre la invasión de tantos
ataúdes, el juelgo carnoso del golpe: (sobrevivimos pese a que somos comensales indefensos; en contra de cualquier pronóstico, apartamos el ojo del humo
para desnudar otras latitudes.)
Desde el principio del pensamiento, el paisaje no es el mismo para todos…
Barataria, 23.I.2015

lunes, 9 de febrero de 2015

DEBAJO DE LA PIEDRA

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DEBAJO DE LA PIEDRA




Veo alguna luz en la oscuridad, pero es posible que se apague.
Arthur Conan Doyle




Debajo del lecho de la piedra, ávidos caracoles del hambre.
Siempre la sal del mar nos salpica los tobillos; no duerme la sangre derramada
en la noche, y apenas oyen las paredes quemadas de los relojes, la ternura
disecada en las paredes, o la trinchera que muerde los fósforos del insomnio.
Giro en la ruleta rusa donde juegan los almanaques: encima del eco, la ramazón
del grito, el lázaro crepuscular de la boca,
el escalofrío que producen tantos desfiladeros.
En la lectura ciega de las cataratas, todos los matices de la joroba de la noche.
El aire o el suspiro, es esa otra forma inclinada del aire para cantarle
obsesivamente a las gárgaras. (Siempre hay un problema en las fotografías:
el moho que acumulan o la humedad que se torna tesis del espejismo.
En la ventana única de la realidad, el ojo de cíclope de la violencia y sus fieles
seguidores. El problema, al parecer es de oferta y demanda.)
Lo peor que he visto hasta hoy es el paraíso perdido del umbral: desconozco
otras erratas que no sean cicatrices. Ante quién, después de todo, tocamos
la puerta para no seguir siendo boceto de resignaciones.
Resulta que las ambigüedades, son parte de este laberinto en que vivimos.
Sé que nunca más tendremos la liquidez necesaria para el desayuno.
Barataria, 21.I.2015

domingo, 8 de febrero de 2015

RELIEVE DEL VACÍO

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RELIEVE DEL VACÍO




Me quedo en esta orilla del fuego para gritar todas las culpas y los ataúdes
de rostros vacíos. Ignoro si la sal es un destino como lo son los pájaros;
existen, ahora, pedazos de bocas en mi aliento,
brasas que aúllan como una vieja nodriza y delirios a imagen de las alimañas.
(Ante el verdugo, uno siempre está indefenso: me hace sangrar el ritual
de las agujas, esos demonios insaciables que se nutren de la arcilla.)
En la calle siempre avanza el aleteo de la ceniza, los miedos a ciertos trajes
funerarios, lo incierto que resulta la cobija frente a la ráfaga.
Alguien celebra el luto.
Alguien organiza la herrumbre como panadería y escarba en la nostalgia.
Alguien espía el infinito para convertirlo en guijarro.
Alguien nos abraza con el traje de la mendicidad y arroja nombres al vacío.
Alguien, en fin, nos encamina hacia la piedra amarga del ascua.
Nos duele el relámpago y esa lápida de la peste…
Duelen los dedos amarillos de los hangares, la paz negociada de la espuma.
Duele el candil del alba con su diáspora, la respiración del hollín en el viejo
horcón de la garganta: nos harta el buzón sin luciérnagas y el bolsillo
sin solvencia de las brújulas. Supongo que la avidez siempre está en tránsito.
Barataria, 20.I.2015

sábado, 7 de febrero de 2015

ANALOGÍA

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ANALOGÍA




Todo el litoral desmedido de tu cuerpo; agitación plena del agua en su frontera, —la ráfaga abierta de la alegría: en lo más profundo, el ardimiento. La parábola de la analogía envuelve al musgo. La audacia es un continente en las profundidades.
Barataria, 18.I.2015

jueves, 5 de febrero de 2015

CERTIDUMBRE DE LA SOMBRA

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CERTIDUMBRE DE LA SOMBRA




Pasa la noche sin dejar rastros.
Aldo Pellegrini




Muerdo el celofán y el tapiz de las hormigas. Allí toda la certeza de la sombra
en los ojos: sobre la tierra esta tinaja de infiernos, la saliva roída del prontuario
y el colmo del paraíso en gruta de sed.
Salvo la imagen en la jaula del delirio, todo me lleva a las alas cosidas
de lo absorto. El cuerpo es una fosa con sus propios rehenes.
Al parecer, todo está consumado: en la batalla la respiración de las sábanas
y el perro festivo de la intemperie con su hocico de sabor subvertido.
La sabiduría de la vida es el olvido.
El debate al parecer es solo un aliciente para escribir epitafios.
La sombra primera fue el caos, después todo ha sido religiosidad o disfraz.
Ante el petardo de la lujuria, el escombro y su maligno sagrario.
La luz siempre es un vómito abrupto de la sombra…
Barataria, 17.I.2015

martes, 3 de febrero de 2015

OSCURIDAD

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OSCURIDAD




El cuerpo o la piedra en este ciego brebaje de la hora última: en este castillo
de naipes, siempre sorda la claridad, la luz fatigada que zozobra
en el pensamiento y en la proclama de los ojos. Engaña el cadáver del día
y el fulgor quemado de la lluvia.
(Hemos bebido el duelo como espejismo de fiebre, ¿cuántos miedos se abren
en las sienes? ¿Cuántos altares de grafiti como jinetes descoloridos en el gris
del presente que nos dispara sus pesadillas?)
Nos pierde la oscuridad. Nos harta el crujido empapado de sangre.
En la nada los huesos sin dientes.
Los huesos y su duda de rostros. La enajenación y sus nudos intolerables.
Desnudos los abismos hendidos de mortajas; entreabierto el fondo del grito.
Aquí, están manchados de mordidas los sentidos: no es hacha, pero sí,
cuchillo la locura que envuelve los costados.
Ya el cansancio se lee en la frente y, sin embargo, el sosiego es remoto.
Todavía es alta la ebriedad y espesa la breña…
Barataria, 15.I.2015

domingo, 1 de febrero de 2015

ANTILÓGICA

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ANTILÓGICA




Me muerdo los calcañales como un asceta en este tiempo de infortunios.
Ningún antídoto me lava las manos después de tocar la ceniza del crepúsculo.
La orfandad tiene su precio: uno aprende a sobrellevar la joroba que se tiene
en el aliento; el insomnio, a menudo, es la noche procurando ser ventana.
Por disímil que parezca, un escapulario hace las veces de pañuelo.
El mañana, sin duda, es un barco de dudosa procedencia: uno ignora si será
espuma o simple peñasco. (Por cierto, algo de esto, ya lo dijo Sócrates.)
Barataria, 13.I.2015