sábado, 30 de enero de 2016

CUADERNO INCOMPLETO

Imagen cogida de la red




CUADERNO INCOMPLETO




Desde dentro hay necesidad de borrar la tinta suicida de los pensamientos.
Uno debe aspirar a limpiar la llaga de siglos de infierno, para devolverle
a la luz su lección de diálogo. (Ahora solo nos proponemos disolver la niebla,
antes que sea demasiado tarde para volver al poco mundo que tenemos juntos.
Nada nos anticipa el camino desde el interior de los zapatos, ni desde el ojo
del sueño inacabado, ni desde el candil que me sostiene.)
Dondequiera que caminemos existen enjambres de hojas y modorras absolutas.
En cada foja arde el sombrero de las luciérnagas y el rústico pálpito
de las quemaduras; en la luna de ceniza del búho, el diente del reloj descifra
los trenes de batalla de la ebriedad.
¿Maduran acaso los trenes entre las manos? ¿Llueve en el molino del cuaderno
todo el fuego y todo lo agreste del pecho? —En el ojo de la tinta no existen absolutos, 
ni otro espejo que no sea el del destiempo y su transitoriedad.
Sobre nuestro rostro, —testigos efímeros del infinito—, pasan los sueños
como una sed: su río se yergue contra la lengua que imponen los catálogos.
Debajo del fuego, siempre quedan porciones oscuras.
A veces me rehúso a la mudez de los nudos del calendario.
Me queda, por si acaso, el otro lado de la página: esa porción de palabras resignadas 
a los asedios de la conciencia. La palabra solamente ciega del perro,
el brebaje de las sombras hasta el último día. La rama del aire en la pizarra
líquida de los pescadores: así continuamos sin ser supernumerarios…
Barataria, 12.I.2016

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