miércoles, 3 de febrero de 2016

DESNUDOS PRÓFUGOS

Imagen cogida de davidtovilla.blogspot.com




DESNUDOS PRÓFUGOS




Nos hundimos en el fermento fúnebre de las desnudez: prófugos los pájaros
de barro de las luciérnagas, ardido el cadáver verde de los pantanos.
Ante el pálpito rasgado del aliento, surge el gemido lacerado de los poros,
y los senos suspendidos como un solo océano en mis pupilas.
Como un árbol desmochado, el mediodía y su deflagración en los costados.
Hoy recogemos el clamor de las aguas y esa actitud del imaginario de las calles.
Ningún desvelo agota todas las semanas que retumban en tu desnudez.
En la fontanería del ahogo, le robamos el aire a los calcañales:
mordemos la bocacalle de la letra y esparcimos la breña alrededor de la noche.
La piel toca el hambre de las cobijas, mientras la esperma resbala en arrebato
orgásmico, sobre el alba del poema.
Uno puede copular en las diferentes esquinas de las cerraduras, en el portal
del paladar y luego desnudarse en retrospectiva, como un rastro, o rasguño
de los sueños. Uno puede desnudar la ternura y detenerse a mirar las ventanas.
Uno puede morder momentáneamente el absurdo de la felicidad, dolerse
del asfalto, amarrar los cataclismos en otra parte.
Así se evitan, —después de la intoxicación—, los dolores de cabeza; con todo,
uno sigue siendo el tiempo empapado de memoria, el después del antes
del hambre, el presente continuo de la almohada.
“Dijérase que fuese para las sombras la lengua en sus discursos de libertad.”
Sí, el espejo sin diques, este absurdo siempre del trasiego, el oficio del fuego.
Barataria, 16.I.2016

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