martes, 9 de febrero de 2016

ESPEJOS INDEFINIDOS

Imagen cogida de mitosyreincidencias.blogspot.com




ESPEJOS INDEFINIDOS




Los espejos debajo de las baldosas del viento, son hasta los ojos de la muerte.
Discurre esta sombra muda de los féretros al punto de morder el yute
de la noche y su herida destejida de olvidos.
Salta el musgo quebrado del tizne sobre los puertos grises que habitan
la memoria, o los zapatos: nunca entre las manos, es posible transparentar
la niebla, o las aguas que nos llueven desde el brocal de los pañuelos.
A cada rato nos convoca la perspectiva de la lejanía.
Esta forma grave de lo indefinido, como lección,  se torna oscura
y errática, como las úlceras que produce el insomnio, en su gota de ahogo.
Siempre me deslumbra el espejo errático de la ciudad, las uñas del smog,
los travesaños del grito que espumean en la boca, la furia del pájaro que golpea
las semanas con los minutos de trituración de ataúdes.
En las estrías de los aves marías y padres nuestros, las sombras confusas
de los labios y el pez en la mutación del espejo: en cada relámpago uno hace
recuento de la lluvia y de las sábanas gastadas de la desesperación.
Tantas rodillas en el paisaje del granito y en las mesas devastadas.
Tantos cuerpos manchados de pálidas alegorías y persianas.
(Nada mitiga esta página gris de la domesticidad, la conciencia agolpada
en la ropa sucia, los repentinos espejos de oscuridad.
Las esquinas son como un largo susurro de miedos: sólo espectros acechando
con hedor a antro y asedio. La boca sorbe estos días de cerradas ventanas.)
Barataria, 2016

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