lunes, 15 de febrero de 2016

YO SÓLO ESCRIBO

Imagen cogida de taringa.net





YO SÓLO ESCRIBO




Nunca le hago mal a nadie. De las esquinas de las semanas resulta la desgracia.
La vida no es segura cuando hay muchas calles por recorrer.
(Y sin embargo, me entretengo en algunas historias de Virginia Wolf, en poemas
de Vladimir Holan), siempre existen extraños espectáculos como el pájaro
que se desvanece en la memoria: en ciertas regiones de la opacidad, el crimen
omnipresente en los delantales raídos del horizonte.
Centellean ruidos de excavadores en los tejados. Gritan las sombras posesas
en el musgo y el follaje; muerden, entonces, tantos ataúdes la boca.
Siempre amanece con los remanentes de una noche agria y brumas espesas
a la altura de los ojos.
Yo solo escribo en esta noche de niebla todos mis recuerdos: y, en este punto,
necesito pensar en los silencios, quedarme en el silencio, reclamarle a mi edad
las tantas eyaculaciones perdidas en el grito de no sé qué equívocos.
La historia es más que unos  brackets en la geografía de la boca.
A la mitad del búho, el tic tac atrapado en mi desnudez, los  grises mensajeros
en los colmillos de la penumbra.
Sobre la mesita de noche, las colillas apiladas todavía como ladrillos de barro.
El índigo del frío se desvanece en la medida en que se llenan  todos los huecos
de la página: galopa o vuela, —según sea el caso—, el tren de la infancia.
Como sepultura o nicho, después, el poema escrito en la esquina del aliento.
En la otra parte del sollozo, el silencio iluminado de las sombras…
Barataria, 2016

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