lunes, 18 de abril de 2016

SUEÑOS INSONDABLES

Imagen cogida de la red




SUEÑOS INSONDABLES




Hay sueños como las esquinas de los caminos, casi impenetrables, imposibles, 
de cruzar con indiferencia, aterradores como la gota de infinito sobre las sienes.
¿A quién buscamos junto a la serpiente de fuego que hacina las carpinterías?
A veces la amnesia rumia como un viejo vagón sobre andenes grises.
Por todos lados, los coágulos colgando de los fondos seminales de la noche.
Supongo que nadie sabe hasta dónde llegan los precipicios íntimos,
las depredaciones del frío del presente,
toda la muchedumbre acumulada en la boca de aquellas gastadas respiraciones.
De nuestro tiempo sólo las golondrinas de fuego sobre la palabra húmeda
de tiempo, y el remoto paraguas de las turbulencias a punto de la eclosión.
A veces la nostalgia me adormece como una hoja de otoño.
A veces me quisiera anticipar a la sombra que está al final del camino.
A veces la soledad enternece sobre los pájaros grises macerados en las piedras:
uno busca en la agonía de la flama, un dique donde se rompe la paciencia.
Después de tantas incineraciones, nadie es capaz de llegar al fondo de la bruma,
Ignoro si algo tiene de misterio, o charlatanería morder el crucifijo para limpiar
tantos despojos, y besar despiadadamente la fábula del hijo pródigo.
He visto a muchos morder las alambradas de la tormenta, la cal viva ardiendo 
en la boca, las cloacas avanzando en los espejos.
(Supongo que después de todo no pasa nada. No existe diferencia entre la falsa misericordia y la piel de lobo con los colmillos de fuera y la mirada de hierro 
disfrazada de ángel. Ay, el ojo que me ve en medio de la neblina.)
Barataria, 22.III.2016

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