miércoles, 27 de abril de 2016

UNAS DE CAL…

Imagen cogida de blog.bicicleate.com




UNAS DE CAL…




Uno no sabe, por cierto, por qué lado sangra el espejo de cal en los párpados.
Entro a la brasa de la materia y se silencian los ojos. El infinito de hoy,
será el esqueleto de mañana. En el trasiego emergen los sombreros quemados 
de la ebullición y la dicción oscura de las noticias en torno al tiempo.
Pido más claridad a la noche de las arboledas. A la noche de los olvidos.
Pido más sahumerios para martillar los truenos.
Pido apartar toda la bisutería de mis manos y zurcir las arrugas de los husos 
horarios y viajar en libertad hacia el despeñadero de lo póstumo.
(Ni modo, unas son de cal y otras de arena)…
Después de todo, mis desvelos son el otro sueño que tose durante el día.
Todavía no he escrito la palabra final de la cabeza gramatical de la otredad.
Durante todas las semanas envejecen las vitrinas de las palabras: no queda
un solo pilar para colgar los bostezos o los rincones curvados del aire.
Transpiro, después de todo, como una escalinata de hervores: tengo dudas
de los trapos viejos que me andan, de la mojarra que sale a la superficie
sin necesidad de bracear, de la sombras de los neumáticos preguntándose
por el absoluto. Sigo, pese al cuchillo de los inquisidores.
Debajo de las axilas, los cuervos empapan de negro el insomnio de los candiles;
en su paraguas, las úlceras de la noche.
Cansado de hombros, las cenizas salpican el cuello de la flama.
Mañana, de seguro, la trinchera estará confiada a la luz y no a la artritis…
Barataria, 27.III.2016

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