viernes, 27 de mayo de 2016

URGENCIA DE VENTANAS

Imagen cogida de la red




URGENCIA DE VENTANAS




Desde la calle el fermento de los espejos del entresueño: urgen las ventanas
para desnudar la claridad y retirar el hilván al ojal sombrío de la patria.
Hace falta quitarle el sabor a los huesos y a la esclerosis.
No dejar que la sordera se acurruque, ni que se borre la memoria
de un plumazo: existen caminos inciertos a través de las mochetas, antimundos
abiertos al abandono. Necesitamos llorar y reír de todas formas.
En cualquier parte el vuelo desde las ventanas es necesario, sobre todo cuando 
las puertas, son diques para cultivar la insania.
Uno necesita desnudar el otro mundo de enfrente, los misterios más allá
de las cobijas, las raíces de las nuevas infancias, y todos aquellos supuestos domesticados en la clandestinidad del sonambulismo.
La historia cambiará, excepto la muerte que seguirá siendo muerte.
Es hora de arrancar la bruma y anudar con celeridad nuevos senderos;
la gran victoria es no marearse frente a los vacíos inevitables de la fiebre,
ni volver la mirada a la herida que canta sobre el granito.
Como el litoral amplio del ala, el ojo del viento, el llegar a otros puertos, seguros
y sin que supongan más catástrofes. En el tibio pañuelo del aliento,
las distancias en los ojos y los pañuelos.
(Yo sé de todos los caballitos de madera que le debo dejar al crepúsculo:
sé de la piel que se gasta junto a otro cuerpo, de la pequeña luz de los candiles
o de las tumbas. Entre la rosa del suspiro y el ojo en el espacio, la ventana 
con plumas de mañana, las ventanas desenterradas y su fluir de jade)…
Barataria, 18.IV.2016.

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