miércoles, 1 de junio de 2016

FANGOS DEL AHORA

Imagen cogida de azulpoesia.blogspot.com





FANGOS DEL AHORA




¿Quién puede confiar en todas las acechanzas encubiertas del espejo?
Es mucha la ceniza para abrir los ojos y morder el fango en el vacío de la boca.
Hay como una masa informe en medio de la sal oscura del frío.
Uno no sabe hasta dónde llega la lluvia de lo inmundo, la mutación aviesa de la risa, 
los cuerpos perdiéndose en la bocanada de los chiriviscos,
mientras la sordidez conspira desde algún rascacielos no lejos del campanario.
Tanto en el entrecejo como en la garganta, duelen los ahoras turbios del agua.
(La única manera de ver es cerrar los ojos a la desesperación e imaginar 
para exhumar el aliento de estas baratijas sucias del tiempo.
Hay tanto que ver dentro de los portafolios del desayuno, las monedas, sin duda, 
como un conglomerado de la vana ciencia de lo insano.
Empujo hacia dentro la tenue telaraña de saliva, pienso en los frascos de sed 
que podría beber tras extender los dedos de la inmensidad, debajo de la sábana 
todos los espacios balbucientes del sueño.
Uno sueña, sí, supongo que se sueña hablando en dialectos la putrefacción.
Creo que es un sacrificio enorme querer arrancarle un pelo al universo.
En el fango de la locura, Dios, abre el portón del Paraíso: abre la claridad, la luz,
hacia adelante, hacia atrás el parpadeo de los minutos.
Este mundo, ─mientras huelo las puntas de mis dedos─ tiene la fragancia
de un tropezón en ayunas, o de un raspón fuerte en las rodillas.)
Seguramente, alguna explicación requiere la afonía de estas linternas líquidas 
de lo inhumano: a la distancia la úlcera redonda de las cucharas…
Barataria, 21.IV.2016.

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