viernes, 24 de junio de 2016

PAISAJES CON INCENDIOS

Imagen cogida de fotonatura.org





PAISAJES CON INCENDIOS




Uno ve los incendios, pero en realidad no son los incendios acostumbrados.
¿Qué es falso, advierto, después de todo?
¿En qué oscuridad veo las manos como pájaros, en qué luz el ciego lee
su instinto, los trenes del paisaje fundacional, la soledad con su profunda compañía, inmóvil la calle con su metal de cicatrices?
─Nadie está exento de los ojos de la semana, ni del inminente despojo.
Uno a veces puede ser esa suerte de destello en medio de la oscuridad: siempre arden los pies alrededor de los candiles;
desnudo en la avidez, ciego de incendios absolutos.
Busco la ventana que me bañe de aire, que el ojo muerda los imposibles
del viento, los diminutos dientes de luz sobre la madera.
Uno no sabe qué pájaro enloquece junto con uno, desesperado de destino
y muerte, sublevado en la declaración del frío.
También hay incendios en las aguas esparcidas en la cara.
También la memoria evoca muros y trenes y verdes pájaros sobre la nube
del césped y bocanadas de luz que de pronto blanquean huesos y pupilas.
Uno se ciñe o adscribe a ciertos paisajes, a esa oscuridad del fuego, dulce porción 
de invisibles alegorías.
Mis paisajes con incendios son sombríos: medito en los huecos que dejan
los ojos cuando deshacen la herrumbre. (Todo es espectral en la confusión
de mi conciencia, en el sendero de destrucción que muerde como un juego salvaje. 
Quizá el aullido sea sed eterna en el fuego robado.)
Barataria, 2016

No hay comentarios: