martes, 26 de julio de 2016

EN EL SENO DEL POEMA

Imagen cogida de la red





EN EL SENO DEL POEMA




En la gota de frío de la ventana, la respiración y su dudosa sed de ojos.
La espina de los cansancios ha deshojado casi todo el árbol del calendario.
Como mi palabra tenue, el cielo falso del poniente y sus largos brazos
de dolor: uno siempre está invadido por un puñado de carcajadas,
en medio de la disputa de algún sueño.
Uno va, cada día, desenterrando las ojeras flotantes de los espejos; debajo
de los trajes de la aridez, las mascarillas y los signos zodiacales de la moral
y sus piedrecillas de sombras inminentes.
(A menudo nos quedamos absortos contemplando la historia de nuestros sueños, 
las edades inciertas de las paredes, el semblante de una lágrima
antes de rebasar el mapa del aliento y sus monedas de agonía.
En algún lugar, el ojo de la llovizna rendirá sus frutos: allí la rosa de agua
y sus mástiles, el imantado diálogo de la locura.)
De seguro en el seno de la poesía, es perfecta la llave de luz del alba.
La verdad, siempre estoy espantando los moscardones de la mesa,
o la metamorfosis del abismo en un candil inmenso de caricias y sin tizne.
Me distrae el paisaje de los sótanos, o la sombra amordazada del eco,
los cuerpos ciegos posesos de no sé qué grietas y confusas salivas.
Entre el clamor de lo irrevocable, el pájaro verde del fuego: la palabra
y su historia de conquistas, el caballo de los ecos, el asedio de puertas.
Todo nos pesa en la sal incesante de la tarde que desgasta nuestras manos.
Barataria, 29.V.2016

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