miércoles, 20 de julio de 2016

SOMBRA TRANSITORIA

Imagen cogida de francesccaparros.com




SOMBRA TRANSITORIA




Nadie mejor para saber de la sombra transitoria de la luz que el tiempo.
A veces es implacable y audaz como el pájaro colgado del rocío.
Ante el ojo convoca la oscuridad del mundo y los dientes embriagados
de cansancios: al final lo efímero se hace una eternidad.
Uno vive en esa sospecha permanente del éter resbaladizo en la conciencia.
Al rumor de las palabras, la sombra del cactus y su rostro en el polvo.
En el goteo indemne, la pupila raída por el rayo de luz.
Mientras amanece el aliento recorre la oscura calma de los muros;
declina el pecho frente a la sangre abatida.
Duelen las páginas de la memoria manchadas de cadáveres, el calendario 
nauseabundo de los desvelos, los trajes interminables que se repiten
en los féretros, el relámpago de circunstancias que agria la boca.
Toda la luz llora su defunción en los relojes.
Duelen las rodillas ante la ira de la hojarasca: el grito rueda en la masilla
de humo del avispero, en el pinchón que nos deja encarnado el colibrí.
Crecida en la dentadura, podrida en el extravío de los ombligos, desnudamos
la madera para hacer visible el puñito de arrugas de la sombra.
Debajo de las fotografías hay vacíos de aceras y gastados candiles
de esa otra historia donde hasta los saltamontes se disecan.
En cuanto a la sombra transitoria de los girasoles y los crisantemos,
sé que después se confundirán con el musgo, junto al paraguas de algún retrete.
Dentro del morral de la espuma, ninguno es duradero…
Barataria, 26.V.2016

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