jueves, 11 de agosto de 2016

PARENTESCO IMAGINARIO

Imagen cogida de la red




PARENTESCO IMAGINARIO




Expresados los oscuros miedos de la sal, nos queda el ojo de la tormenta,
y el ala, aquí y allá, puesta a la marcha como pulmón intrépido.
Una verdad es ineludible cuando miramos desde dentro de las ventanas:
¿Qué miramos? ¡Qué cascos de culpa atraviesan el aliento?
¿Qué infancias se ven en la borrasca?
¿De qué ahoras el raro horizonte que nos hereda la polilla?
Al menos en la propia humildad de los recuerdos, el arroyo o el pájaro,
es lo más cercano al reino hundido que llevo en el pecho.
En medio del desmoronamiento de los pinos, las cárcavas residuales del grito,
o el goteo de la lluvia sobre el espejo.
Llevo candiles entrecerrados de embarcaderos, y anillos quemados de poros,
y mundos de bisabuelos oscuros, y sueños de sanguinarios tejados.
El galope es lengua de espesos follajes: pido ayuda antes de que se arruguen 
mis sueños, antes de morder estatuas de ceniza, aquel vuelo de pez debajo
de las aguas, las escamas pavorosas, el protocolo consecuente de las mortajas.
En consecuencia, sólo tengo parentescos imaginarios.
(Siempre me educaron olvidándome de las cosas: desenrollaba sombras
de un País que no conocía; siempre me amarraron con pañuelos quebradizos
y vacíos de desbocadas fotografías. Mientras aquella gota de infinito
se tornaba inabarcable varias deshoras me traían paraguas de tristeza.
Cualquier itinerario me condujo irremediablemente al golpe de los equívocos.
Mi parentesco más próximo en todo caso es con las distancias)…
Barataria, 2016

No hay comentarios: