miércoles, 3 de agosto de 2016

VIENTO DE SOMBRAS

Imagen cogida de desayunoconcianuro.blogspot.com





VIENTO DE SOMBRAS




A cualquier lado triza la rama de los árboles: esa sombra de la tristeza
que nos golpea a cada rato con sus pesados cansancios.
Uno arrastra todo el golpe de las huidas, esa agua de peces en los ojos abatidos.
En algún punto el aliento asume toda la borrasca y uno se pregunta
si siempre se alzan así las sombras maduras de aviesos arados.
Maduras de humo y dentelladas. Maduras de municiones y trajes.
Desplegadas como cortinas de cráteres mayúsculos.
Tras la colilla de sombras y miedos, respiran ciegos los dictámenes
de la conciencia, las calles oscuras de la eternidad, la farsa de los tantos bufones 
que tenemos hoy en día, como esa otra parte del nudo de las sombras.
Hay cloacas urgentísimas de semáforos, rota el búho su estupor de plumaje,
Hay asesores de páramos y agujas, de rendijas y asedios y cirugías estéticas.
(Después del trasiego alguien quiere cambiar el clima de la parodia;
otros pierden la cordura en los corrales donde se legisla la altanería.
Y otros, quizá más incautos, muerden el anzuelo. Y la cáscara seca del viento.
Después de todo, la ebriedad sólo es un estado momentáneo.
Por encima de cualquier pronóstico, en boca cerrada también entran moscas.)
A diferencia de los espejismos, las sombras muerden los alrededores
de las sienes, mientras, la sospecha de la brasa acrecienta la bruma: uno sabe, 
pronto, que hasta una caricia puede ser una amenaza.
He aprendido a vivir en medio del desprecio y a no inmutarme ante tal oscuridad 
de sombras: uno lleva colgados del cuello todos esos recuerdos…
Barataria, 06.VI.2016






No hay comentarios: