martes, 27 de septiembre de 2016

IMPOSTURAS DE LA OSCURIDAD

Imagen cogida de la red





IMPOSTURAS DE LA OSCURIDAD



Al maestro Hugo Moya.



En las tantas efigies de la oscuridad, las máscaras y su escritura imperturbable,
esa hamaca de amorfas concavidades, los metales ásperos que circundan
la ternura: todo suele ser sombra feroz, idéntica a la trama oscura
de los ascensores que se quiebran en los espejos, igual a las cortinas
de las aguas servidas, o a esa incesante saliva que se cuela a través de rendijas.
Resultan tristes todas las sombras que se acumulan en los relojes, las aureolas 
del alba gritando en los abismos de la conciencia:
(Me imagino que cada quien dibuja sus quejidos y los amarra a los zapatos.
Las sombras de los ahogos alargan sus manos hasta morder el fango;
es terrible la condición de amortajado y así cruzar las calles, las baldosas
de silencio que de pronto golpean más fuerte que el granito.
Nos desvela ese querer desabrochar la esperanza todos los días.
A menudo no alcanza el tiempo para tantos barnices y uñas, para darle al ojo toda clase 
de indulgencias: uno cree que el hambre se puede desmenuzar
como se hace con los centavitos de las limosnas.
En las esquinas de la respiración, hay peatones tuertos y retretes con bastante tráfico. 
Uno quiere escribir monedas grandes en los bolsillos.
Mientras se menudean las vicisitudes, otras calamidades acechan hasta el punto
del ruido o el bagazo. Es así la lluvia sobre las alas, la arruga
de los cementerios y su parva de polilla embalsamada.)
Sólo después de las fotografías, emergen las imposturas de la noche,
casi como un funesto reclinatorio: en otra puesta de sol, el misal del desarraigo.
Y esos tantos vacíos de ventanas, amarillos alfileres del firmamento.
Barataria, 27.VII.2016

No hay comentarios: