domingo, 11 de septiembre de 2016

LOSA DE NIEBLA

Imagen cogida de cuartoscuro.com.mx





LOSA DE NIEBLA




Oscuro avanza el aliento junto al pedestal del calabozo de los precipicios.
Sólo sé que crecen los roncos silencios de los años clavados en la madera.
Crecen los puñales que nos lanzan el granito y el abrigo de niebla
que se mete en el pecho como un guante de ira irrefrenable.
Y sin embargo mis estertores no claudican.
Tampoco dejo que mis oídos adviertan otras grietas, despellejen otros sollozos.

(Siempre me resultan incomprensibles los goznes del plomo en mis ojeras.
Enrosco mis zapatos en mi propio abismo, trenzo lo verdusco de la cuajatinta,
desfiguro el júbilo del orégano, o del culantro.
Para vos, todas mis sombras servidas en el plato de peltre del espejo terrible;
el pocillo negro del olvido, supura en mi boca decapitada por el tiempo.
El moho del crepúsculo es amargo, como los ijares de azabache del extravío.
La otra mejilla me sabe salobre para la brama.
Cualquier mutismo de pronto supongo que es una tumba almidonada.
Pienso en toda la alegría que libran los ciegos, en ese hurgarle las piernas
a las lágrimas y respirar de pronto trágicas fotografías.
Desde las alturas donde solo la almohada flamea, pienso en los pescadores
del delirio y sus párpados caídos de oscuridad.
Para vos, no tengo otra imagen, sino ésta de desabrochado sudario.
En algún lugar de la sangre, bebe la luz sus lámparas de ocote.
En la saliva de cada día despuntan amplios manuales de fétida esperma.
Lo sé a la hora de deshilvanar los proverbios temblorosos de la oratoria.)
Barataria, 13.VII.2016

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