viernes, 9 de septiembre de 2016

OBSCENIDADES FRENTE AL ESPEJO

Imagen cogida de la red





OBSCENIDADES FRENTE AL ESPEJO




En medio de la tormenta la realidad indescriptible: caballos y trenes desencadenan los pensamientos, esa locura resbaladiza de muchas imágenes superpuestas, de estallidos, hilvanes y pesadillas.
Ningún piropo cabe cuando uno ve con disimulo la otra sombra que abre
los cerrojos como una voz obsesionada del más allá: ciegos son los hervores
de los fonógrafos, la disolución casta de la carne.

En el mojado pabilo de la atalaya, el cristal se encarga de la incandescencia,
es cierto cuando cada ahogo se hace fogata en el goteo verde del aliento.
Es cierto cuando en la habitación, el soplido llena las paredes.
Parece poco, pero en realidad, cada minuto se hace desvarío y camino.
Toda la seguridad se torna sediciosa, dos hostias muerden el absoluto.
El hambre de bestia en celo, dicho sea de paso, vacía las horas del eco,
o en tal caso del zumo, hasta alcanzar todos los dioses innombrables
de este Paraíso: henchido el cántaro del cuadrilátero, secamos las orillas
del camino con el pañuelo de la boca y sus puntas sangrantes.

Fuera del espejo braman otras bocas u otras voces.

No sé si después nos dejamos morir en otras palpitaciones: todo es igual cuando 
el ardimiento lame de golpe los cuatro costados de las manos.
Desde esta abundancia de ojeras, acaricio mudo las palabras: el abismo
es mi albergue,al igual que  gozar la quemadura.

En la undécima hora del espejo, todo el pájaro en la llamita de la crisálida.
Barataria, 11.VII.2016

No hay comentarios: