domingo, 27 de noviembre de 2016

VOLUNTAD VIVIDA

Imagen cogida de la red





VOLUNTAD VIVIDA




Quien vive su historia no necesita que otro se la cuente, ni que se la reemplace.
La eternidad es siempre transitoria en cada humanidad de la persona.
Muerdo el polvo con el único fervor que da el hambre:
abro la ráfaga de los miedos, mientras desgajo la mariposa de la almohada.
Siempre estoy despierto con la conciencia de mi propia muerte;
desde luego, toda quemadura resulta indeleble, toda la ceniza retoña
en el aliento, igual que la voz, transpirada de la hoguera.
(De todas las noches en la garganta, nos resistimos desde dentro día a día.
No a la intemperie, sino a la feria de tanto tiliche.
No al olvido, sino a la construcción de la memoria.
Vivimos amaestrados y todavía nos escupen en la cara los trajes de la noche.
La última hora no se siente en la piel sino en el cielo de la boca.
Hay páginas de muertos para atisbar las derrotas y las ausencias juntas.
El tiempo siempre está hecho de noches fehacientes, de puntuales insinuaciones: 
un pájaro es tan remoto en el vacío como el sabor
de las evasiones, escindido de mudas lejanías.
Nunca he conocido los absolutos en la respiración de las semanas,
ni el magma que anda el ciego en sus manos, ni el halago de un sabor.
La voluntad de uno también se nutre de ojeras, de la doctrina ajena de los ojos.
También de los deseos ilegibles de la realidad.
Un día de tantos del más allá, sólo el camino y el fluir de la entraña.)
Barataria, 26.IX.2016

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