sábado, 10 de diciembre de 2016

DÍA TRAS DÍA

Imagen cogida de la red




DÍA TRAS DÍA




Quizá para aliciente del suspiro, un puñado de sábanas diluidas en el aliento. Ante los desequilibrios propios, me quedan los ojos y las palabras, y el encendido silencio de los trajes vacíos. La lógica, a  menudo, tergiversa el pálpito y magnifica la crudeza de lo fugaz. Entre un camino y otro, las disyuntivas se tornan el poniente necesario, tanto como esa luz oscura de los espejos. Sangran las úlceras de la lluvia y el disfraz ciego de las tardes. Errantes siempre los anillos de la luna, el ala del viento y su ruidito de rama quebradiza. En el asa de las ojeras cuelgan múltiples heridas. (De repente vuelvo a mis espejos, es decir, a mis garabatos. El tiempo me libera con su celeridad de efímera túnica. Me libera de lo estático. Siempre me sitúo en los paralelos para pulir la oscuridad de las imposturas.)
Barataria, 2016

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