domingo, 18 de diciembre de 2016

ESPEJOS ROTOS

Imagen cogida de la red




ESPEJOS ROTOS




Frente al cadáver de la ventana, los espejos rotos de las palabras mutiladas
por el vértigo y la complicidad de las monedas.
De repente todo tiene el olor de las baratijas del olvido y los trajes de algún cuento encantado y el altar donde uno piensa en los arcanos.
¿Acaso es mucho más audaz la avidez de la soledad a un pájaro de güishtes,
a una pulsación de sombras, miedos, a paredes duras de muertos?
Todos los espejos monocordes de los cirios como una gota de salmuera
mordiendo el entrecejo, o irrumpiendo en la neblina de los ojos
con toda la impunidad conocida.

Es simple, entonces. Se puede, ⎼⎼claro⎼⎼,  caminar con la ropa de la conciencia
entre las manos; apartar las agonías de la calle, sin que Dios se de cuenta.
Debajo de la almohada existe siempre una voz que lo llama a  uno.

Uno se sorprende, después de todo, al ver tanta miseria pululando en medio
de la felicidad. Sorprende tanta animosidad: pulsan los absolutos con un dejo
de eternidad; se repiten día a día a los escombros y los discursos con esmalte.
De tanta imagen sin cordura, los horizontes aviesos.
Cada espejo es un callejón sin salida.

El que logra salir ileso, ha escarbado páramos en su propio aliento.
Ya he visto que también el amanecer trae consigo ciertos juegos perversos.
Cuando uno quiere encontrar la verdad, solo hay que escuchar al viento.
Alguien deberá, ⎼⎼después⎼⎼, de pagar por los platos rotos de la historia.
Mientras sigue el ojeo, recojo los centavos de miedo de las aceras…
Barataria, 20.X.2016

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