martes, 13 de diciembre de 2016

FILO DE LA SOMBRA

Imagen cogida de la red




FILO DE LA SOMBRA




Vertical el tiempo que nos sobrevive entre la tierra encontrada y los sueños.
Al filo de la sombra todos los laberintos iluminados, los infiernos sordos
del paraíso, las ventanas entreabiertas de lo áspero.
A menudo los días, son únicamente sombras fingidas en el discernimiento.
En lo imprevisible, la tierra de ceniza de la conciencia y el aliento.
A cada sombra le nacen cuchillos como perros de cacería tiene el tiempo.
Los caminos son la imagen fehaciente de múltiples alfileres;
hacia la esfinge prohibida, la punta de los incendios prohibidos, el mundo enroscado debajo de la hojarasca sin posibilidades de arco iris.

Nunca el bosque de palabras vocifera frente al estrépito.
Nunca un rescoldo permanece íntimo después de aducir demencia.
Allá en el lento Pegaso del relincho, se sangra como sacrificado semoviviente.
Se sangra en la trastienda de los extravíos.
Se sangra, también, en las catástrofes que provoca la alegría.
Caminamos sobre piedras, desafiando lo efímero, aquí, del infinito.

Sólo hay distancias de fuego para pronunciar lo indecible (las rachas muertas
de claridad, el pez de jardines abisales, el filo agorero de las postrimerías.
En los itinerarios de la sombra, amotinado el vacío, sólo el absurdo
de los ensimismamientos tiene sentido.
Por cierto, la gota de las tribulaciones, humedece nuestra metamorfosis.
Roído el espejo de los tropezones, nada nos impide afirmarnos en la locura.
Estoy seguro de que las ventanas siempre procuran lo imposible.
Una araña de espinas muerde la boca desde el apetito felino de la furia.)
Barataria, 2016

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