miércoles, 7 de diciembre de 2016

FUGACIDAD DE ESPEJOS

Imagen cogida de la red




FUGACIDAD DE ESPEJOS




Uno vive colgado del ápice de la fugacidad: ciegos de niebla y andenes, relampaguean los espejos sobre los almacenes oscuros del tiempo. En cada instante se nos revelan las múltiples caras escindidas del nosotros. Extrañamente el devenir sólo acumula esos vapores del éter. Nada cuaja, siquiera, en un día soleado. Vivimos endurecidos por el extravío de todos los días, por los jirones definitivos de saliva. Siempre me quedo aquí en la desmemoria de los pájaros, en el parpadeo de la luciérnaga. En cualquier camino el tiempo y los espejos nos envuelven con su mueca de sopor inconcluso.

(La sed, sin embargo, no se apaga. Desde el ventanal de mi casa, leo los trajines y diviso los diálogos de las sucesivas peleterías del tiempo. Al final, cada quien se sigue alimentando con delirios o sentimientos de culpa. Uno quisiera quedarse aquí más tiempo con los ojos abiertos y orinar despacio sobre las moscas. La voz interior desoye la vigilia de la otra historia, esa que se roba las infancias. Siempre estamos expuestos a la tormenta de los absurdos, y a litigar el desvarío)…
Barataria, 06.X.2016

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