domingo, 25 de diciembre de 2016

OSCURIDAD DE LA POBREZA

Imagen cogida de la red





OSCURIDAD DE LA POBREZA



A Joaquim, con aprecio.

…astro alumbrando en la obscuridad de la pobreza.
Joaquim Comuall




Uno sabe, de pronto, cuándo se debe alzar el vuelo frente a las penurias;
pero nadie tiene la certeza de hasta dónde llegan los crucifijos de la oscuridad
y su anuente pobreza y su desesperada rabia de falsas monedas.
Nos harta el doble juego de la noche y su paradoja de espejos blancos.
Centellea el polvo de la carencia en las ojeras del mesón o el tugurio.
Nadie aquí entiende de la dialéctica doctrinal, sino de esa demasía seca
en la boca: la sed, el hambre, la intimidad degenerada.

(Uno, se arropa únicamente con la cobija arrugada del estiércol;
con la sombra de sal de los umbrales, se engaña al hambre.
Mientras la atarraya de esperanza se aferra al imposible, otros perseveran
en jardines donde no hay neblinas ni puñaladas extrañas de indiferencia.
Uno ve como se iza el pabellón de la tristeza.
Algunos se excusan y lanzan pepitorias al sofoco; otros, nos ofrecen
el bagazo seco de la esperanza, y sueños sin víveres y untaditas de luz
en las mañanas. Bajo la severa desnudez del granito, la vida se arracima
con sus guacales desvencijados.)

Ninguna inmortalidad es posible, ningún paraíso cuando sólo pervive
esa fuerza profunda de la zarza, cuando el cielo es sólo un imaginario apiñado.
Tal vez vivir sea el precio que tenemos que pagar sin intermediarios.
Vaciado el designio, nadie queda invicto en mesa vacía.
La patria, con frecuencia, es la escena que compartimos con ahogos y hambres.
Barataria, 2016

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