miércoles, 26 de julio de 2017

DESAZÓN

Pintura de Paul Gauguin-Farm in Brittany, 
cogida de Pinterest






DESAZÓN




Es muy probable que existan zancadas desinfladas como ese ir caminando entre  la rabia y la indignación: no duelen dejaron de hacerlo las puertas heridas de la memoria no duele ya el falso pudor en la boca ni los trocitos de angustia amarrados a la garganta no duelen las palabras escurridizas sepultadas en la tinta no duele que la lucidez en realidad haya muerto y que se erijan otros infiernos avaros no creo en la masturbación inclemente de la sal en los ojos ni en esas monstruosidades disfrazadas de ciertos pájaros a veces la Nada es la mejor respuesta a la vestiduras de las pupilas vacío de fortuna abrazo los pretéritos: una persona está hecha de muchos mundos alrededor de ellos se vive la noche o el día uno está a merced de esos ahogos: quería todo aun los dolores y gemidos del país los sonambulismos y el cuerpo desvestido atravesar el largo canapé de la tristeza no duele su huida ni siquiera los gozos desoídos quebrado el infinito no duelen los arrepentimientos  cuando la fractura es mayor a la ternura: uno va sembrando cruces a imagen y semejanza de las lejanía hay penas en el rostro que no se pueden explicar tampoco tienen sentido los jadeos en pequeños frascos de expectorantes hoy lo sé tras la desmesura de la sordera y el golpe que desdice cualquier benevolencia: un día por cierto no seremos ni carne ni deseo ni enigma no seremos tiempo en el semen de la ceniza ni juguete ni sábana ni oruga en el petate pútrido del destiempo  has quemado los abrigos del alba y es feroz la voz entorpecida de la ternura: cada personaje que responde el charco de tedio que lo nubla perpetua su propia retórica: así se tornan perpetuas las certezas del aniquilamiento y cierto el dolor cuando uno se despabila despierto cuando ya nadie ocupa la casa quedan desde luego entre los dientes las mordeduras del jengibre y ese sucio cadáver de la desazón…

Barataria, 2017

lunes, 24 de julio de 2017

ORILLAS IMPURAS

Imagen cogida de Pinterest





ORILLAS IMPURAS




Hacia la orilla inmóvil de las impurezas los vientos congelados de las sombras y el bostezo de los nichos como legiones destronadas por el asfalto: la inminente fuerza de las repugnancias con la arcilla plena de los desmoronamientos jugar a la hernia del tragaluz de los olvidos o redenciones y al golpe inmutable de la medianoche en la cobija hinchada de sudores la flauta ciega de la eternidad los intentos perversos de lo imposible el tiempo amante que nunca se abandona en los cementerios ni en los brazos convulsos del despojo  una crecida vitrina de murciélagos repasa su vuelo en la pipa aturdida del goteo memorioso de la caverna exaspero frente a la inmundicia de las frecuentes promiscuidades de la lucidez de las aguas destronados de los frigoríficos del ojo inmutable ante el plomo del granito o de la carroña que brinca en el aliento a veces uno se abandona en el complicado rictus de la violencia o en la cajita de salvación de los pecados capitales: en las esquinas de la yesca los clavos calcinados de las lápidas y la incesante posteridad de la entraña en alguna parte las semanas sin sosegar la sed el prurito de la lengua de bahareque ante el trastorno y arrebato de los sueños ahora el muro de humo desvela sus propias contradicciones la inmediata tirantez del tránsito el callejón múltiple de las fotografías la carcajada de heces lentas que nadan y se sumergen en el mosquerío narcotizado de las calles deletreo el presente muerto y el futuro implacable la tísica comunión con las mañanas aunque sea legible la taza de café en la ardiente trenza de muerte de las zapaterías  de seguro en el chasquido de la página se vive la lividez de las estocadas y el pómulo saltado de las puertas del vejamen en la saliva trago todas las gestaciones de las disyuntivas harto de las varias palabras de la incertidumbre  Vos avanzando sin ningún arrullo sin ningún patio para llorar el raciocinio sin ninguna misericordia para mi boca amarga sin ningún otro dolor más que éste: ser martillado por la rigidez crecida del frío al final únicamente lo remoto nos ampara ahí nos habita el andrajo del cansancio…
Barataria, 2017

sábado, 22 de julio de 2017

BOSTEZO DEL PAÍS

Pintura de Robert Motherwell, cogida de Pinterest





BOSTEZO DEL PAÍS




Sangra el techo del país junto a sus bostezos de larga noche de pañuelos: hay un Cristo que muere en cada clavo que enluta la madera más allá del opúsculo del cierzo la lluvia exhuma los alientos perdidos en la intemperie la vigilia es la cruz donde naufragan los espejos los sueños enviudan en el hierro de la vigilia lo mismo el ahogo que provocan las esquirlas ¿Qué aguacero nos dejó esta carcoma y las ojeras zurcidas en medio de la madera? Entre el cascajo van quedando las pupilas y la siempre honda sepultura de la noche y su rostro de viscosidades en el poquito de aire que nos queda tartamudea la brizna de humo encarnada en el cuerpo: en la piel raída del petate la joroba de las telarañas mientras el reloj patalea alrededor de las alambradas para colmo es inevitable la humedad del ruego aunque el día quede sordo y desnudo como la carne yerta los ojos del entresueño y ese vacío de escarcha en el grito indago en cada gota de oscuridad: las plegarias o degolladuras son todo un espectáculo así lo dicen los perros premonitorios del agobio el genocidio que de pronto acaba con las palabras o es tal que nos enjaula en su brutalidad obediente son plurales las bodegas indeseables de las cloacas y ese abandono que le reprocho a la memoria múltiples sollozos me separan del Paraíso cada osamenta nos paraliza y para ello no hay indulto salvo las flores amarillas de los muertos en un séquito de escapularios: huir siempre ha sido un terremoto de escobas los ríos interiores son el propio sudario del desplome de la tierra con todo el exterminio vigente procuro darle vida al trompo incesante del niño tal los sueños habrá alguien que no se resigne al día a día ni a la esquina aniquilada de la alegría ni a la historia en declive ni a la retórica conjetural del polvo después vendrá el imperio de la luz con su arado y tal vez otras infancias acumulen más años y puedan lavar a tiempo la mudanza de ropa…
Barataria, 2017

jueves, 20 de julio de 2017

PRESENTE DEFINITIVO

Imagen cogida de laspiedrascantan.blogspot.com





PRESENTE DEFINITIVO




Desde las palabras el ojo expulsado de las multiplicaciones del mundo: el presente definitivo y por lo mismo extremo muele la bruma y devora a su antojo los propios fuegos es un ir y quedarse en las ramas del temblor entre la madera y la hoja y las habitaciones igual me da el sentido humano de la tristeza  ese nosotros que nunca es perdurable: empieza y luego desaparece en las tardes en la penumbra duele la rendija del calendario que todavía me queda el cántaro de las pupilas lleno de caminos igual todas las noches son iguales el yagual persuasivo de las nubes el espeso musgo del aliento desde el interior ardiendo en su espejo de grietas lo sé ahora cuando la zarza muerde mi memoria y no atisbo señales claras sino las de la bruma y sus sordos veleros de jeroglíficos todo estuvo siempre entumecido como la sorda efigie deshabitada de cuanto resplandece huyen las palabras y queda lo ineludible: sí, me quema lo que ya no tiene remedio los nombres del costado el trozo de aguas del presagio con sus burdeles de senderos bifurcados quizás el extraño silencio creciendo como la edad quizás los sótanos acostumbrados a callar: nunca estuve a tiempo en el tiempo ensimismado de los sueños junto a la breve alegría la demencia doméstica de los abismos sé que era difícil un candil de palabras alegres: el acecho avieso de los anticuerpos el reguero de hormigas incandescentes las letanías de lo inenarrable haciendo un tatuaje de secretas mutaciones anochece con vos el nudo en la garganta todos los caminos de la oscuridad son ahora inevitables sólo tengo prontuarios coagulados en la expiación de mis infiernos: en el reverso del fuego sordas las manos la lluvia balbuciente de sal ese otro lado de las puertas que nunca se abren al ojo ni a la luz ¡tantas lápidas con joroba! tanta oscuridad en las depredaciones  es cierto entonces una ventana de gemidos: no hay inocencia en cada palabra dicha: antes y después lo insólito de los sueños roto el hilo de luz los golpes sobre mi desnudez jamás olvidan los zapatos su tránsito sobre el polvo ahí perdida la juventud y la siega…
Barataria, 2017

martes, 18 de julio de 2017

RASGADURAS

Imagen cogida de la red





RASGADURAS




Y afuera de los líquenes humectados del crepúsculo las señales al cabo de los fundamentos de la luz: las cobijas vencidas de lo suplicante o la exasperación pospuesta de la flema en el reino de la ponzoña sumergida las aguas oscuras de la arcilla y su grito inquilino de tempestades siempre nos muerden las regiones al borde del cuerpo el gruñido de las rasgaduras las caparazones de los animales fenecidos el cadáver de la razón ligeramente socavado por el juego movedizo de los vientos y sobre todo de la espuma que alcanza universos estratificados como la nube de ojo preeminente de la oscuridad sobre el papel china de la llovizna a veces intransigente la prolongación vacía de los bolsillos el cansancio de una lágrima colgando de la ventana o el deseo en cuclillas de los acertijos: siempre se respiran los somatones de las aceras sin más que la grandeza del cuerpo sin más que el disimulo en la sonaja farsante del desdén más cerca o más allá del olvido la verdad de los despojos del beso sin apartar los acordes obscenos de la saliva los anillos de fuego sedientos de la destrucción el magma incesante de ceniza de todo cuanto se entrega y discurre en los absolutos abraso la prolongación de mis gemidos: despertar después ciego de embestidas interminable la palpitación roída prisionero de recuerdos marchitos allí retrasado de sueños asumo las madejas de crepúsculos que me ha dejado el viento los estruendos de telarañas en el lomo del caballo de la sombra el paraguas postizo del calendario el mimbre del aliento cortado con tatuajes el desabrigo que capitula como otro de mis desvelos  nada es cierto ya cuando todo se ha desmoronado es como si cada reproche fuese un asesino a sueldo como si nada valiera la llaga de la desnudez y las esplendidas defunciones de los tropiezos: me olvido de los espejos y de la leña seca del poyetón de cada garganta que dio sus propias zancadas: siempre faltará la flor de tu piel y las promesas que aún me desconciertan en estos días

Barataria, 2017

domingo, 16 de julio de 2017

OJERAS EN MOVIMIENTO

Imagen cogida de Pinterest






OJERAS EN MOVIMIENTO





En los trajes del relámpago cambian repentinamente los relojes y se cercenan los huesos desde la herida calcinada sé que el tren de la sonrisa nos da hojas mojadas y cierto dominio para escribir sobre la noche o el alba envolver las estampillas y los pequeños desgarramientos de las pestañas: pero la dentadura del mal tiempo se vislumbra en el horizonte crece la escama desnuda del pez de los sueños las arrugas crecidas de las sombras y los puñados de leche pasteurizada de la niebla al pie de la piedra las colillas esparcidas del aliento o del musgo donde anidan ciertos insectos siempre hay toneles de hongos arrimados a mis zapatos esos que también crecen en los muebles y las fotografías esos que se venden en frasquitos para masticarlos como afrodisíacos o para quitar lo cansado de la tristeza se venden así como estampitas para hacer alucinar la memoria de todas formas uno necesita una ventana para consolar los tumultos que hace la tristeza huir de cualquier pensamiento escribir un poema de adolescencia a flor de piel los disparos concebidos de las poluciones me limito a la navaja del calendario y a desvivirme en la irrealidad del follaje con sus ataúdes ciertos uno paga a elevado precio la tristeza la alegría el revuelo de una nube o de la espuma de pronto en mis brazos no existen ya las palabras ni la aceituna de moscas de los guijarros ni la brisa asomando su cresta entre los lóbulos ni la bestia echada en medio de los encajes como el dinosaurio de Augusto Monterroso: todos los placeres resultan incurables indelebles de culpas rotundos en el tejado del pecho hay días en que los mapas se tornan un completo desorden: la bestia muerde empuja decapita anida silba simula coces embestidas de dientes y adolescencias de este lado del río mis viejos lentes con sus tristezas el polvo tortuoso entre mis manos aquel camino corpóreo del placer aquel fuego perverso envasado de cloacas…
Barataria, 2017

viernes, 14 de julio de 2017

DOLIENTE CADÁVER

Imagen cogida de Pinterest





DOLIENTE CADÁVER




Toda la asfixia desparramada sobre los durmientes de las viejas lámparas de la eternidad allí los vacíos de las máscaras y el gris desenfocado en la oscuridad hiriente de los interiores: los eruditos del viento me recomiendan que no hable de las quemaduras que produce el sexo ni del ojal anochecido de la geografía ni de los cauces estacionales del sonambulismo a diario ahorco la saliva en las alambradas y posteo la electricidad de las ingles: son demasiados los rieles de ceniza para mi tren de madera gozo pensando en las catástrofes del almidón en ese pájaro de la ventana que se pierde en los sueños gozo en la fruta que propicia los incendios en el alargado oleaje de las vacilaciones: sin atajar las aguas violentas de los mecates espero respirar la grandeza del aire en la rosa del sobresalto el goteo del corazón del ciprés y su canasto de hojas arrimadas ante los objetos rotos y los jirones de ropa solo quiero huir huir callado  marchito como un beso dejado en los andenes de la indiferencia arrancado como los amarillos del moho en un pedazo de madera mordido por la humedad de la melancolía después de tanto deshilvanar los ojos solo queda el momento postrero el calendario sin cuadernos como un cadáver aburrido de incómodos hipos hay un sentido de pérdida en el lenguaje petrificado de las solapas de la corrosión al momento de los gemidos así como se pudre la fruta pasa con todo cuanto existe: sería demasiado imbécil para no darle vida a lo inmundo a esos sordos golpes que nos da el ruido de la noche nadie está exento de los bramidos rotos del fuego siempre hay oscuridad en el puñal del candil por cierto jamás se reivindica: siempre vos en lo remoto zarandeando mi cadáver yo hincado frente a la rosa cárdena del invierno irrecuperable el alma se desploma entre pañuelos se desploma el piano sumergido en la jaula del delirio: los ovillos del exceso son extrañas alimañas tierra adentro de la muerte convenida  visible el rostro del cadáver nada desmerece salvo la virtud de una flor en la sepultura: todo mal haya su entraña en la postrera epístola del despecho…
Barataria, 2017

jueves, 13 de julio de 2017

LARGA PAUSA DEL PONIENTE

Pintura  de Zhanna Kondratenko, 
Imagen cogida de Pinterest





LARGA PAUSA DEL PONIENTE




La caída de la lluvia es inminente sobre la ansiedad que a diario despierta  en los sentidos: dispersos los semblantes del mundo las nubes pisoteadas por los ojos y esa neblina de muertos que nunca falta en la mesa más allá de la punta de los zapatos rotos el guijarro arrastrado por la suela del extravío la última carta que escribí al borde de los precipicios justo cuando el viaje era entre pantanos y estiércol y largos caminos de alacranes entre el paisaje adusto pese a la mordida del mecate al cuello nunca desmayo: voy alto de pájaros al fin y al cabo el prójimo se cansa de pinchar las bisagras de  morder las uñas de los agujeros de rectificar las ojeras que produce la intemperie sé que dentro de la brasa del vértigo existe una travesía de espejismos tan ciertos como el humo que opaca los espejos o los tobillos mudos de aguas condenados a la escarcha de la historia o a la almohada tatuada de granito dondequiera que la memoria esté en llamas el lenguaje se torna flama entre las manos: claro que uno recuerda los viejos amores y las viejas promesas ese tizón hace grietas en las cerraduras de los poros: cada escena del recuerdo es solo una estación de fantasmas o un enjambre de pálpitos a punto de exiliarse hay recuerdos inexpresivos los que han sido guardados en frigoríficos los hay sutiles los del último postigo total la oscuridad acaba siendo un viaje ilimitado solo un cuerpo insinuante un tatuaje de letargos magullados una fruta de ascendente melancolía siempre río cuando se descarrilan mis párpados siempre me perturba la escalera de las moscas los ahogados suicidios en mi voz ese guacal socarrón de la esperanza que nunca derrama sus líquidos de felicidad desde la fatiga y hostilidad de las estatuas jamás me es posible el sosiego sin embargo hay algo que supera cualquier acritud mi inocencia  talvez la sabiduría del caos tan necesaria en mi poniente
Barataria, 2017

martes, 11 de julio de 2017

ACRITUD

Cogida de Pinterest





ACRITUD




Después de los rituales prolongados de la cueva lo memorable con su acritud de grito dentro las palabras amontonadas y sin ningún rigor los días acaso memorables por la caries los otros espacios donde florece el caos: a menudo me toca ignorar la amenaza de las palabras no el silencio no los actos mortecinos del confín ni la orilla suspendida de las sombras en las ojeras siempre sangran las redes del poniente sobre las semanas suculentas de fuegos y avaras de quietud un bisturí puede ser lámpara y abrir los recuerdos la calma a veces es solo una mosca en desuso junto a la deliberación del próximo sueño: procuro alejarme de la desidia en la que amanezco de las ganas de apretar el llanto en mis ijares buscarle amante a las aberraciones que provoca la pobreza sudar todo lo hermoso que tiene el desengaño sacarle los ojos a las imposturas y vomitar toda la bruma del cuerpo la tos seca que nos golpea barrer las inundaciones execrables de las poluciones seminales después arrimarse a las hendiduras del amor allí con todas las ebriedades posibles con todos los burdeles interminables de mi conciencia la vida deliberadamente tiene sus propias manchas y antros: algunas grietas donde respiran los vigías algunos absurdos imprevistos de ceniza yo siempre juego a escribir el poema entre la zarza juego a los orificios del aliento juego a la avidez de los dedos juego al bullicio de la herrumbre y a los rótulos de las luciérnagas juego al masoquismo promiscuo de las aceras juego a las cobijas con gotas de infinito las calles del mundo siempre son delirio un himno de escombros repetidos una rama de mar en el bosque de la garganta: llegado a la ventana los grandes vasos de piedra como el hambriento follaje de los árboles yo sé después de tanta piel gastada que en el magnetismo de los sombreros se guarda esa mímesis infernal de los días obligados
Barataria, 2017

domingo, 9 de julio de 2017

FUNDICIÓN DEL AHOGO

Pintura de Henri Matisse – cogida de Printerest






FUNDICIÓN DEL AHOGO




Al fondo las mismas palabras de la noche y los vestidos del luto del espejismo y el desvarío de lluvia de las colillas acuclilladas en las aceras: a mi edad pesa el cuero de las sombras y las notas fúnebres del granito de la muerte: me resulta invariable el asedio de los cuervos y las defunciones a mansalva ¿Quién deja de nutrirse aquí con el rigor de la zozobra y el alfabeto engusanado de durezas? Voy de un lugar a otro sin ninguna ilusión en cada espejo se ha establecido el infierno o esas herraduras que cabalgan entre pólvora y cuchillos me pregunto si un día dejaremos de estar muertos o menos muertos que el tiempo y la paciencia o desplomados como los ruidos que nos deja saber la intemperie asumo todo el envejecimiento de las escamas y el aumento de la indiferencia asumo las telarañas filosas de la sospecha los agujeros espectrales del páramo o el polvo infinito de los desgarramientos allí en las veinticuatro horas repugnantes copula el sufrimiento y la congoja y el suelo que se agolpa en las entrañas (fuera del musgo de la respiración me hundo en el infinito de tu boca ígnea hay una llovizna áurea en los poros un manotazo de aliento legionario tras la embriaguez del ritual suma la fábula su propia moraleja la locura de los pechos ciegos y la sagrada destrucción del paraíso al tono acuático del agua los ojos corporales como súbitas persianas a veces nunca amanece en los caballos del vértigo no en estos ojos que viven la locura sin disimulo no de este lado de los fármacos y los automatismos) siempre he vivido frente a un espejo de lamentaciones por doquier cuelga el revoltijo de la polilla el contagio a las espinas los agujeros que nos deja la viruela y ese necesario poquito de  lascivia por si acaso espanto los gritos cuando escupo sobre las puertas del viento
Barataria, 2017


viernes, 7 de julio de 2017

PARA COLMO DE MALES

Fotografía propiedad de la poeta Sandra Ledeska Apablaza Muñoz






PARA COLMO DE MALES




En un nudo de pájaros  azotan los dientes bipolares de los rompecabezas de la perversión y el estrago en el comienzo restriego los juegos domésticos  de la avidez y la fiebre: hay crispación en todas estas manos agitadas del celo todo es tan real como las masturbaciones de la podredumbre el mal de ojo de los litorales y su espuma a cuestas del callado ruido de las invasiones en las estridencias del bullicio encarnado las hélices del aliento cuelgan de los rieles de los tributos junto al nudo ciego del fastidio he destronado las noches lo mismo que el infinito todos los senderos imprecisos arrullo la hojarasca del crepúsculo y vaho en su arraigada somnolencia adoro la hoja que cae lentamente del árbol de la vida los mares mayores del misterio y su intimidad de ahogado estrépito siempre los puertos imposibles son una vileza aquella puerta mística de mis pensamientos obscenos o el suelo que me mira con su diluvio espectral de objetos sin destino no tiene sentido ser esclavo de la noche ni del cadáver irreparable del cuerpo ni del tiempo muerto no tiene sentido lo inevitable de los ahoras tampoco el hoy después de hoy con sus cansancios tampoco el circo de las mañanas y esa espera hasta cierto punto insolente de la voz en cuclillas hay peces que gruñen en mi cuerpo con sus escamas de olvido nadie declina a los ojos de la tarde ni al hastío producido por tantos nombres inservibles a menudo todo es impredecible como la demencia desmedida de los crímenes que acontecen a diario hay fríos como el infierno de una navaja en una lágrima de frigoríficos hay sicarios para disputarse la sed: yo me quedo sin embargo espléndido de desastres entre la desnudez del reproche a la espera de que no me invadan los remordimientos a la fractura de los suspiros ni a esta orilla donde es idílico el desparpajo al final te veo desnuda para colmo de mis males: ahí claudican mis fríos
Barataria, 2017

miércoles, 5 de julio de 2017

CURVAS DEL UMBRAL

Imagen cogida de la red





CURVAS DEL UMBRAL




Siempre existen razones para leer las líneas curvas del umbral al igual que las de la conciencia la vaga sombra del tiempo y estas aguas de cipreses en los sueños: ya se han perdido las ropas en este largo camino de la noche la desnudez sola en el extravío en estos descensos hacia el degüello de las fosas donde el interior de los encajes palpitan elevadas trementinas he madurado en mis brazos la fatiga y ese imposible de cuellos de las tempestades y ese dolor que a ratos lame los centavos de la indecencia giran los trenes en su desbordamiento fatal todo es cierto en los sueños he pensado finalmente ciertos los arrojos consumados el ala disuelta en los vagidos o la redonda pestilencia de los credos las aves marías, los padres nuestros siempre la alegría acaba siendo sometida por lo fúnebre después del vértigo cruzamos la oscuridad indeleble de las aguas los infinitos de la flama la entraña oscura de las poluciones más atroces ya no sé si queda tiempo para la sed de las palabras ni si ésta se disuelve en los maniqueísmos ni si el cuerpo es otro arrebato poco locuaz de la ceniza lo cierto es que uno perpetua los diferentes espejos del rastro que dejan los ardimientos de la lluvia nada es más elocuente que las ausencias en la bóveda sola de melancolía debajo de la cobija uno enciende los escapularios y en lo hondo arden las lejanías la claridad de aquella memoria ya con vacíos las semanas que uno anduvo dibujadas en el cielo de la boca alguna vez pensamos en las semillas alguna vez acaso rotamos sin caer y arrastramos el tiempo hacia el breve instante del incendio dejada ahora la infinitud del día sabemos que el fuego solo no se mantiene y que en las esquinas del horizonte todo se reduce a escoria también en los ojos mueren los espejos y la mirada y el cuerpo ciego en las indeterminaciones de la sombra los abanicos sordos del colibrí fenecido si algo queda en el aliento es el horror enamorado de las tumbas o el escarabajo excesivo de la angustia o la hiriente abeja del amargor con su golpe de herradura
Barataria, 2017

lunes, 3 de julio de 2017

ALTO OLVIDO

Imagen cogida de la red





ALTO OLVIDO




Con su poniente carnal la gota de sol decapitada en el ápice de los pañuelos del acantilado: allí el yo eterno o efímero rompiéndose contra la piedra allí el reloj salido de los naipes de cuanto roedor muerde la noche todo se abre dentro de las telarañas ígneas del aliento la rosa decapitada la almohada amaestrada por la deshora de sal o el río de zopilotes respirando aguas turbias como el silencio a fuerza de ser destrozado duerno en medio de armaduras concéntricas las bocas aprisionan la concavidad de las cábalas o el gato infinito del tejado que merodea a la hembra y escarba hasta hacer agujeros en lo extraño resultan terribles los fragmentos de gemidos de la luz el ojo turnio de los pestañeos o el cuerpo a merced de la oferta y la demanda del mercado negro a veces amarro el hilo de respiración de la brusquedad floto en las aguas de incendio de las campánulas en ese montón de voces de las adormideras colgadas del tabanco para las infusiones alargo los brazos de la escritura hasta presentir la altura del pájaro hay un montón de sombras desdoblando la epidermis la boca de cristal del cielo la lisura de las semillas seminales el punto de ebullición del espíritu en la prolongada repisa del orgasmo ¿Qué hay del pez hundido en el sopor metálico, qué de la escarcha fálica de la espina, del sabor a ciempiés de la lluvia? Todo lo he aprendido de los ombligos que han confluido en mi boca del fuego trashumante de la caligrafía de los tropezones inexorables apilados en trocitos de caminos desciendo y penetro en los ojos de la puerta desciendo ya sin protuberancias y sin desmesuras luego me quedo liviano como el alto olvido del aire sobre la muerte
Barataria, 2017

sábado, 1 de julio de 2017

PRETÉRITO DE ASFALTO

Pintura: Composición II, de Carmen Dolce, cogida de Pinterest





PRETÉRITO DE ASFALTO




A menudo es necesario exorcizar los declives de la conciencia y esos crecientes predios baldíos del tiempo: no hay camino omnímodo en las palabras sino una epidermis de diccionarios obsoletos un pretérito de asfalto iza las banderas crece la granazón del crepúsculo y las curvas abstractas de luz mientras los caballos estáticos del horizonte muerden me da esa sensación de evocación onírica uno se harta de leer todos los días los opúsculos de la niebla y la alucinación que provoca la arquitectura de los espejos uno se harta de la insania recubierta de humanidad de los prolongados yermos de los bisturís de los alambres retorcidos del terror uno se harta de las moscas como interlocutoras y de los atenuantes de los esparadrapos uno se harta de las incidencias del alba y de los desaguaderos descompuestos  todo tiene por si acaso la duda la carne de un muerto el destierro de la calma y lo roído de las paredes más luego que tarde emprendo el vuelo: supongo que es así cuando cacarean los recuerdos resignados a las alimañas en el diente oscuro de la pupila la herida al límite de lo inmóvil y la desnudez del sollozo como un mueble irreparable odio las úlceras y a quienes husmean desde la sombra abyecta mejor sigo a solas con mi compañera antes de que la pestilencia me alcance se me viene todo el dolor como si la muerte no fuera ardiente sed hermana transitoria de los confines odio la falsa luz y lágrima voy en la retirada del combate absorto anegado de herrumbre: la desnudez no hace humana la oscuridad ni el barro se alza en lo remoto parece que la mezquindad atraviesa todas las paredes del insomnio parece que no hay sábana que cubra las azoteas del extravío ni tempestad más errática en la garganta: la inmoralidad a menudo se nos presenta con traje de mansedumbre
Barataria, 2017

viernes, 30 de junio de 2017

CUCHILLO DEL LUTO

Imagen cogida de la red





CUCHILLO DEL LUTO




Un cuchillo de luto habita en mi tórax un solo luto de contrarias vidas: es común caminar sobre trenzados ríos de sangre nos gastamos el aliento chocando contra puertas y paredes acuosos búhos agonizan en la memoria bajan mirando la cacofonía del filo sobre la piedra en ese cuesta abajo el pajarito de los desgarramientos o ese mar emponzoñado de la historia vivimos a cada rato la infamia y se nos da como un trofeo de suculento almíbar: en la carne y el grito el ojo ciego del estanque y los sueños de las muchachas felices que se arriman a mis ojos un delantal de vaticinios se agolpa en las sienes como el estremecido pájaro del alarido como la continua e invariable muerte de las esquinas  jamás descansa en la pupila rota de la sombra siempre es agua cercenada el aletazo de viento indecible en los vacíos y en los juguetes infantiles  no hay día para olvidarse del charco de ceniza y del espeso cieno que resbala de la boca: nos hieren también los bostezos y los desperdicios nos duele la rotura de los ojos y las vaginas estropeadas y los penes yertos respiramos por cierto en la cobija de sal del fuego y en ese largo columpio del hastío por suerte las estadísticas oficiales dicen otra cosa: se respira amor aunque sea en ojos ciegos la claridad nos acaricia con su pecho de sol indeleble claro de noche o de día uno desconoce la identidad de los sueños y esa virtud de rezar el padrenuestro y ese por fin que nunca llega y que sin más enturbia las pupilas o el espejo allí en los viejos horcones del abrigo maldigo todos los inviernos de la súplica maldigo el feísmo de los relojes negros que golpean mis escalofríos todo el filo me conduce a los senderos destejidos de los párpados…
Barataria, 2017

miércoles, 28 de junio de 2017

EDAD DE PUERTAS

Pintura cogida de elclubdelartelatino.blogspot.com





EDAD DE PUERTAS




(Todo es así desde los muros de la patria: el aire desdibujado de los fríos las huellas sumergidas en la memoria las osamentas sin nombre de los adioses uno quisiera borrar toda la edad mortecina de las puertas el tropel enlutado del pecho y esa incontenible ceniza del despojo y esos gemidos húmedos de los ojos en la saliva prolongada de las bufandas aquellas palabras derramadas en la noche como luctuosos crucifijos la niebla arrasa todos los espacios donde hay luz: dentro ávidas bóvedas también los paisajes miserables del disimulo hay muchas manos manchadas en este laberinto entrañas raídas y silencios desde las maniobras ciegas del poder sordo el desvelo mientras arrecia el único oleaje: la gota de espejo sobre la fronda del miedo nunca cesa la lluvia oscura al borde del aliento tampoco lo hace el hueso y la brasa alrededor del cuerpo sigue el sordo aullido de los barrancos y los depósitos clandestinos para enterrar tantos nombres y vértigos todavía tengo razones para no explicar los vacíos o lo pesado que resulta esta región del sollozo fiel a la hojarasca sostenida en la fatiga todavía no sé si sobrevivimos a la indolencia del polvo y a la piedad de algún paraguas o sombrero todas estas ausencias van dejando fragmentos de rastros los mismos que la sombra recuerda los mismos días venideros que andamos en el bolsillo qué puedo decir del grito profundo de las palabras y qué del atrio de los disfraces cuando la boca arrastra portales agrios y el sueño desordenada hendiduras qué de ayer de hoy de mañana si ya nos hemos acostumbrado de rodillas al frío a la diaria palidez del territorio)…
Barataria, 2017

lunes, 26 de junio de 2017

PARA MIS OJOS DISPERSOS

Imagen cogida de Pinterest





PARA MIS OJOS DISPERSOS




(En el reino de los osarios mi campo de batalla suelen ser las tumbas, esa forma donde fluctúan las canas sin miramiento ni dispensa no hay atajo para el harén del pálpito salvo esa gran jaula donde anida la conciencia en las alambradas del mordisco el candil orgásmico de los oráculos el esplendor supurante de las orgías a cuestas del tiempo en la asfixia todo se desmorona nada detiene el sudor de los altares ni el vómito plomizo de las estatuas ni los terribles burdeles del futuro ni la materialidad de la bolsa de valores soy de la manada de los caminos bifurcados la boca de la noche es interminable pero no inocente siempre oscura como el poder siempre indecible en los bastones que de pronto se alzan al olvido la ceniza posee sus propios timbales como las sombras colgando de las mochetas de las puertas respiran pútridos los bordes de mis calcañales la paz circular de los felinos hambrientos desde dentro palpitan los durmientes devorados sangra de sed el ala extendida del páramo: sangra mi reino en la saliva prolongada de los vestigios sin más el tórax es mi propia caverna desde ahí arrojo la ponzoña a los vertederos a fuerza de caminar he desgastado el odio y la ignominia: la droga de los presentimientos me mantiene en vilo tengo por herencia los agujeros que van respirando las monedas en los bolsillos también mi propia asfixia en medio de lo inmundo: gime la otredad en su memoria despierto con la furia de una mueca quebrada en la soledad del País)…
Barataria, 2017

sábado, 24 de junio de 2017

EXTRAVÍO DEL PAÍS

Imagen cogida de la red





EXTRAVÍO DEL PAÍS




Después de todo están aquí los amarillos de los huesos en una lágrima y esos arlequines en los que cualquiera se apoya: en el somnífero nunca hacen falta los mordiscos ni las cucharas del zarandeo morir ya es parte de la disolución de las asperezas y de la obviedad de los adioses a la edad de mis ojos todavía la desafían las tormentas entre el pétalo quebradizo del aliento los asedios de ceniza de los sueños y esta rotunda desnudez de hijo pródigo nunca es fácil sobrevivir al tropezón abrasado de los rincones ni a la mueca del vendedor de bisutería ni al perenne mercado de las pesadillas nunca es fácil entender ese extraño juego de carnaval y disfraces tampoco el mortecino sexo del cansancio cada quien se arrima con ahínco a esa palabra destartalada que se llama democracia a mi desamor al país le agrego los ojos que me faltan para argumentarlo la paciencia no es una cobija azul de bandera nacional sino torpeza de querer abrigar con ropa vieja la memoria que tropieza con la almohada

En la región de la escarcha  solo perviven atavismos de terror y fuegos de infatigable desvelo por mero extravío el país nunca se escribe con ternura nunca de ciudad en ciudad la noche que pensamos es sinónimo de luto no obstante es bella esta fealdad donde zumban las moscas de la otredad es bella la muerte cuando se adueña del mundo es bello el país en pedacitos es bello bello bello…
Barataria, 2017

jueves, 22 de junio de 2017

EPIFANÍA PREMONITORIA

Pintura de Joan Miró





EPIFANÍA PREMONITORIA




Entonces, ¿en dónde está la razón, el desbordamiento infinito
de los poros rotos, todo lo que antecede a la vestidura de las distancias?
En el párpado he advertido la espina y la intensidad sesgada del lenguaje.
Frente al ojo el ventisquero de polvo y las amargas monedas del vacío,
y la garganta colgando de horcones,
y la mano de mamá rota en su extraño sarcófago de mariposa,
y las axilas casi rurales de nuestro mundo.

A ratos aturden las esquinas de lava de los sueños: el telón oscuro de la caverna
y sus poderes de intemperie;
el cortejo de la ignominia de pronto se torna una deidad de negocio
sin límites, —el odio estalla como un granero imposible de respirar.

Nos avasalla el servilismo como producto interno bruto.

Suplicio y agonía resultan irrevocables como gotas de sal retorcida.

Todo comienza a no ser.

Alguien desafía toda la cinematografía instalada, incluyendo las alambradas
de púas y las palabras al servicio de la sumisión.

Se avecinan estatuas ardiendo de confeti y rumores repletos de tempestad.

He recibido los telegramas del abismo: he visto a sus remitentes
a través del espejo, en medio de los secretos adulterios de la razón.

Usted conoce el polvorín que vaciará nuestros ojos.
Usted que se desploma de asfixia frente a la muerte y sus hierros movedizos.

Ahora sé que nadie estará a salvo, ni podrá alabar las mutilaciones,
ni sabrá sobrevivir a los relojes fragmentados de la ansiedad.

En la concavidad rota del ala, las pugnas y sus aguas oscuras.

En el umbral de los nombres, no vale la separación de las aguas ni el bautismo,
los círculos de la ceniza multiplicada,
los acrósticos de la materia y su eje perverso, el exilio vertical de la tristeza
o el descenso hacia todo lo consumado: la súbita luz inexistente,
el vientre sumergido de las semillas proclives a un territorio desleído.

La realidad última es la desnudez y su territorio con candados.

Todo se nos muestra como una sombra en la garganta, como un retrete
reiterativo, objeto de salutaciones inusuales.

Ha llegado hasta socavar los ijares ese juego perverso de la explotación
de la discordia, sin que en realidad se avizore tierra firme.

Deshecha la conciencia, ya no hay espacio sino para las catástrofes.

Pese a ello, nadie desea ser sobreviviente de sombras fermentadas.

Nadie en este laberinto inmóvil.
Nadie en el abanico absoluto de las sombras.
Nadie sin boca ni palabras, telaraña de poluciones quemadas, desasido pájaro
del aire u oscuro vitral de fríos en el hueco de un quinqué que escruta tizne.

Resulta patético y feroz el héroe erigido tras el bostezo de la memoria.

En el ciempiés de la muerte y la Torre de Babel, la tragedia del invierno
lanza sus calles de acuarios y sus benignas plegarias de polvo.

Nos alarma la mosca amotinada del desenfreno, pero la epopeya fortalece
antes de que caigan sus edificios y la boca se acostumbre a la ebriedad.

Ellos sólo buscan la noche sin dar la extremaunción.
Ellos sin que los niños sonrojen sin ataduras.
Ellos que saben mentir y llenan de confeti los ojos y de sexo las manos.

Uno despierta con los ojos como pájaros muertos.

Siempre hay algo en el disfraz; y lo dicen las ojeras y el yo nauseabundo.

Como una cobija de gotitas cálidas, navego en este infierno
de pornografía e invoco, por si acaso, la ternura de los políticos…
Barataria, 2017