miércoles, 4 de enero de 2017

RUIDOS DISPERSOS

Imagen cogida de la red




RUIDOS DISPERSOS




En la antesala del pájaro, los aleros dispersos de los ruidos y su amarga ceniza
de audiencias cóncavas. Y los peñascos de fenecidas utopías.
Y la historia de siempre mordiendo las costillas hasta el punto del suplicio,
y los vertiginosos dedos del viento, hirsutos de hojarasca y de intrigas,
y los ojos del cielo consumidos por cuchillos,
y las palabras sonámbulas acribilladas por la bruma del sueño intangible,
y los círculos del estallido, allí, en las paredes de la boca.
Desde siempre la tortuosidad de la neblina y los dolores de cabeza
de las evaporaciones y las contingencias de lo azaroso.

A veces solo es el hueco de la ciudad en los tambores del subconsciente.
¿Quién amanece con el aliento derruido debajo de los escombros?
Somos hijos de tantos espejos embrionarios.
Somos hijos de los perennes juegos de los calígrafos, del útero agónico
de las sepulturas, o del pulso de la euforia.
Se nos escapan los sigilos de entre las manos. Del otro lado, las pendientes,
la tempestad con la raíz de la ausencia, los sabores expulsados de la cópula,
los emblemas inmediatos de la pobreza.

Yerro en la herrumbre cotidiana de los amantes.

En la convulsión de las entrañas, los extremos de sed como uñas.
En lugar de caras, descubro agonías y extraños ojos de un país siniestro.
En la redondez de la noche, los aleteos en cuclillas y algún olvido…
Barataria, 08.XI.2016

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