sábado, 14 de enero de 2017

SUPLANTACIÓN DEL HORIZONTE

Imagen cogida de la red





SUPLANTACIÓN DEL HORIZONTE




Graznan los nuevos horizontes con los pelambres subterráneos de la saliva.
Apagamos los candiles para aferrarnos a la oscuridad aviesa;
mientras la intemperie arrecia,  las sombras nos siguen apareciendo
como una especie de salpullido: hay por doquier candados impasibles,
y delirios que muerden la alegría y vacíos de cóncava espuma.
Ninguna epifanía deja de ser hermética en la desnudez de las suplantaciones.
El horizonte es prolijo en humedades y estatuas, ebrias a tal punto
que sus entrañas chorrean sórdidas asimetrías.
Jamás he visto otra forma que no sea la agonía, esa sombra próxima
a las alucinaciones, dúctiles en escombros y lívidos, fantasmales como la noche.
No sólo se cambia de sed en las múltiples amnesias, sino de candelabros,
de escupitajos y miedos. Tiembla el moho en la moral del tiempo.
De nada ha servido haber cambiado los mausoleos de los atrios:
sigue la misma estirpe de sótanos en los ojos, sigue la muerte en su realidad 
tangible, el clamor de la escoria, el pájaro seco del grito sobre la herida.
Todo ha sido fatalidad, tanto como las edades grabadas en lápidas oscuras.
Aquí arrecia la noche y sus dentelladas.
Nada llega ni siquiera a boceto; tampoco podemos esperar milagros frente a una feligresía de destino incierto. Quema el ascua a la orilla de las sombras.
La mueca nos recluye en sus excesos cadavéricos, quizás en abanicos
fallecidos, o en simples magulladuras del cuerpo.  (Apestan las vestiduras 
inmaculadas y la oblicuidad de los arquetipos)…
Barataria, 20.XI.2016

No hay comentarios: